jueves, 23 de febrero de 2017

Pervivencia del teatro clásico y sus símbolos. [DIANA DE PACO EN LA ACADEMIA DE BELLAS ARTES]

       
   ¿Cuál es el atractivo de la mitología griega para haber sobrevivido hasta hoy, mucho más tiempo que otras construcciones literarias posteriores?
         La Antigüedad Clásica, perdura y vive en el presente: somos sus herederos.

         El Teatro, además de ser Literatura, es una de las Bellas Artes.

     
 Por lo tanto, resulta inapropiado sorprenderse, se concurra para hablar de Teatro, pero sí admirarse por el hecho de que en la vetusta, monumental y modernista casa Díaz Cassou, ubicada en la murciana calle de santa Teresa, sede de la Real Academia de Bellas Artes “Santa María de la Arrixaca”, donde se acogen eventos culturales propios y se incluya al Teatro. 

           Para comenzar, que el Teatro esté en la normalidad de la programación de la Academia es lógico y lúcido. Que sea la luz de la Antigüedad Clásica y su influencia en la creación teatral del presente es proverbial.

      Y que la sala de conferencias acoja en la tarde la intervención de la profesora universitaria y dramaturga Diana de Paco Serrano, entonces ya es acertada inteligencia institucional, además de diáfana acogida sagaz a la autora, que nos ha presentado una parte de su extensa obra, ¡ah, signo de los tiempos!: necesaria brevedad en la exposición


     La presentación la ha hecho el doctor y profesor Mariano de Paco… ¿les dice algo este apellido? Sí, piensan bien: el introductor, además de un experto teatral, es padre de la conferenciante. Y ahí, en la primera fila, está la profesora de Literatura y de la Escuela de Arte Dramático (ESAD) de Murcia, la doctora Virtudes Serrano…, nuevo apellido, ¿resuena en eco? Sí, piensan acertadamente, es la madre de Diana. 

      Dos vectores de amplia y densa carga teatral, además de progenitores, han confluido en su hija, Diana de Paco Serrano, quien lo vivió, primero, como un juego en la infancia y, después, —con catorce años, nuestra autora residió, por estudios, en Alemania—, su continua participación responsable en intelectuales tareas familiares de lectura, análisis y de corrección de originales antes de editar.

     Y hoy, Diana, vestida de negro elegante, como los artistas en momentos importantes, autora de contrastada calidad, supera la docena de obras teatrales publicadas, otras de próxima aparición. Y en diversos escenarios nacionales, varias representadas. Y casi todas ellas traducidas al inglés, al francés, al italiano, al griego y otros idiomas.
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    Los padres son, indiscutiblemente, padres. En este caso, al tándem Mariano/Virtudes no se le obnubila la mirada crítica sobre la obra de su hija. En sintonía con el espíritu clásico de la tarde en la Academia, aun con todo el cariño, aseveran que la exigencia cualitativa a la obra de Diana, al margen del parentesco, se le aplica lo que ya estableció Parménides de Elea, —de los primeros que filosofaron—: “Lo que es, es; y lo que no es, no es”.
   
          Sin excluir el sentido del humor del que los tres hacen gala en sus intervenciones y apostillas. 
  
      De contado se supera lo que podría fácilmente llamarse predestinación. Queda claro desde el principio: ‘lo’ de Diana es vocación y profesión, además de herencia y oficio. Escribir teatro es un viaje iniciático que supone una transformación, donde la profundidad del misterio debe ser abordada con sencillez.

      Sabido es que en Teatro no hay nada improvisado, (hasta la improvisación está prevista). Si hemos hablado de herencia concurrente dramático—escénica en Diana, ella, a su vez, ha acudido para hablarnos de La Cultura Clásica en mi creación dramática”, que señala y destina, amplía extiende grande y merecidamente, a todos los habitantes de la geografía occidental.        Nos hace recipiendarios de la Literatura y de la Tragedia Clásica griega, y así nos lo anota y explica.

Comienza Diana su disertación asegurando que, primero intuitivamente y, después, de manera consciente, el estudio de la Antigüedad Clásica se vincula con su actividad de escritora dramática: inspiración y camino hacia la creatividad.
      Es una de las características de Diana de Paco que, con prodigiosa imaginación, narra fluidamente: personajes, paisajes, escenarios, imágenes evocadoras.
     En su dramaturgia, el pasado clásico y el presente contemporáneo respiran a la vez. Y en todos sus trabajos gravita el espectáculo.

   
    Sus personajes son seres humanos, conservados y extraídos de antiguas vasijas helénicas, de regreso al teatro originario en una sugestiva correlación con la caverna platónica y en un ceremonial intenso que emociona e inquieta. 
     Con intenso aliento dramático, esquiva el artificio de la dispersión técnica, propiciando que el texto y la historia que cuenta sea elocuente, emocionante, dolorosa a la vez que plena de amor a la vida y cercana con quienes sufren. 
       Aún resuenan los ecos admirativos por sus obras Polifonía y, también, “De mutuo acuerdo” en el teatro Romea de Murcia.

         Su principio como autora lo sitúa en la obra “Eco de Cenizas”, donde hay relación evidente con el mito de la caverna platónica.
     En obras como “Lucía”, emplea y encaja el mito de Electra y su pervivencia en el siglo XXI, (la figura que representa la atracción afectiva de la niña en la figura del padre, Agamenón. Esta obra se escenificó en Alicante, en 2012), transportada al presente. Son los valores por los que el mito se convierte en símbolo, en ideas universales. La protagonista, ‘Lucía’, ha perdido a su padre, y se ve reflejada en su historia al igual que le ocurrió a Electra.

    En la coherencia de mitos y personajes,  Dianala autora, resalta y dispone la estrecha relación de 'Lucía' con la Orestiada, obra en la que es común de la presencia de Electra y la venganza de la sangre derramada. Orestescon su hermana Electra, hija que adoraba al padre, jura venganza ante la tumba de Agamenón.
     Y en este momento y coyuntura, Diana señala la gran importancia que para ella, y para su contacto con el público, tuvo la adaptación que en 2006 hizo de la “Orestiada” para la compañía ‘Alquibla teatro’, que fue seleccionada para el Festival de teatro clásico de Mérida.

      Seguidamente, habla de “Polifonía”, también llevada al escenario en varias ocasiones, (se estrenó en Sevilla en 2016 y también en Murcia), con la nota distintiva de interpretación cromático-filosófica, por los colores empleados en las vestiduras.
       Diana reúne a las voces de las mujeres griegas heroínas, que se distinguieron por hechos ilícitos, criminales, en respuesta a la conducta observada en sus hombres, que en ‘Polifonía’ se enfrentan a ellos:
    
        · Penélope, la paciente que espera al inconstante Odiseo/ Ulises.
     
· Medea, arquetipo de hechicera, enamorada perdidamente de Jasón, por quien mata a sus propios hijos.
     
· Fedra, esposa de Teseo, padre de Hipólito, se enamora de este pero él rechaza a Fedra, quien se preocupa porque su esposo nunca llegue a enterarse de su secreto amor.
    
· Clitemnestra, quien con su amante, asesina a su esposo, Agamenón.

     Cuatro figuras femeninas trágicas para resaltar el arrojo de la condición femenina, contra silencio y la sumisión doméstica: se abren su propio camino, ciertamente trágico. Pasiones humanas en un mundo de sorprendente colorido.


La obra dramática “La antesala”, se sitúa en lo que sería la puerta, la antesala de la muerte. Se generó a raíz del 50º aniversario de la muerte del escritor José Martínez Ruiz, “Azorín”. Surgió de los fundamentos de los diálogos de los muertos y el paso por la laguna Estigia, camino de la otra vida.
    Y aquí, Diana, que es una excelente comunicadora, acude a su propia experiencia para cimentar la historia dramática. La situación que, de sí misma, refiere: aprendió piano, pero no sentía inclinación; estudió solfeo y no tendía al canto.
Es decir no destacaba en nada… hasta el momento.
      Lo que aprovecha para construir al personaje, ‘Pepe’, quien no tiene méritos para ir al cielo, tampoco al infierno; por lo que lo devuelven a la Tierra, regresa a la antesala y le dan la oportunidad/tiempo para hacer algo productivo y meritorio.

(Momento que Diana emplea para referirse a su monólogo “Perros”, donde el protagonista se llama ‘Diógenes’, sobre la obsolescencia programada, donde todo tiene fecha de caducidad, en relación con la filosofía cínica).
       Sabemos que la catarsis es un elemento insustituible y caracterizador de la tragedia, tal como se concibió en sus orígenes en el teatro clásico griego. Aristóteles explica en su «Poética», que se produce, a través de la compasión, tras ser copartícipes del sufrimiento de los personajes.
        Hay otra catarsis que la dramaturga Diana de Paco emplea y maneja como nadie: la catarsis del humor y de la risa.

        Pero hoy tocaba hablar de los personajes de tragedia.
        De las comedias se vendrá otro día, en otra ocasión, (que esperamos próxima).

   
 El libro “Casandras”, su última publicación recién salida de imprenta, contiene 5 obras. (Son mujeres que, de algún modo, comparten las características de Casandra, "la que enreda a los hombres", mujer que posee el don de la profecía, habilidad que se le convirtió en dolor y frustración). Es propio del imaginario griego clásico que la mujer sabia es temida, y Casandra simboliza a las mujeres inteligentes e intuitivas, que son miradas con prevención, cuando no con desprecio, por los hombres.    Diana otorga a la mujer un papel protagonista.

      Lo que reflejan las tragedias, dice Diana, son modos de comportamiento (violencia, maldad, corrupción política…). Los esquemas se repiten a lo largo de la historia, llegan enérgicos y sobreviven en nuestros días. La violencia se transporta a los escenarios, ya sea como denuncia, expiación, crítica o hecho estético. El teatro es un reflejo de nuestro entorno, un espejo donde contemplar con otros ojos la realidad que nos afecta. Y los conflictos humanos tienen el protagonismo en el teatro de Diana de Paco.

La intervención de la autora y profesora finaliza con la visión del vídeo promocional de ‘Polifonía’, (en la que construye un espectáculo con una estética actual. Es muy visual, pero al tiempo respeta la estructura y la palabra). Su puesta en escena pretende crear un espacio que permita al espectador disfrutar sin obstáculos, y con animado coloquio sobre características de personajes clásicos con toda vigencia en el siglo XXI. Los nombres de los héroes y de las heroínas perduran; subrayan la fragilidad de la condición humana.

     El itinerario dramático hilvana, en una búsqueda de respuestas sobre la vida y la función de la creación artística, desde la Grecia clásica al mundo de hoy, las hazañas y pesares de aquellos héroes trágicos sujetos a los designios de los antiguos dioses con los latidos de la actualidad crispada: el dolor incide igual en todas las épocas: la sangre viva de los clásicos es nuestra misma sangre.

         Ha resultado interesante y amena la conferencia y el coloquio.
         Los asistentes lo han pasado bien.
          Yo, aún mejor.

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Nota final.- ¿Conviene ya, pues méritos hay, que se abra el correspondiente procedimiento para que Diana de Paco Serrano sea investida como académica de Bellas Artes?  

martes, 21 de febrero de 2017

RAMAS Y LEÑO EN VÍNCULO: PERTENENCIA Y EMANCIPACIÓN. EL CÍRCULO / CICLO VITAL

   “…Tengo dos caras
porque soy signo lingüístico..."

      escribe y dice Alberto Caride, en la presentación—recital de su último poemario titulado:

“…una lluvia de cenizas
que anega el alma porosa,
un silencioso tiempo
para digerir en silencio los cristales".

      Presentación de poemario. 

 “'La rama nunca se desgaja limpia del leño'”


   El escenario —como no podía ser de otra manera— es el Café Zalacaín, y el tiempo, la noche del lunes.
(Alberto Caride es coordinador de los “Lunes poéticos de Zalacaín”).

Alberto tiene publicados el libro 'El viaje en el que te conocí' (2009) y los poemarios 'Narciso despeinado' (2012) y 'Ciudades Jirón' (2014).

       Hablemos del recital, acuerdo entreverado, con avenencia entre poemas y canciones, trama y urdimbre, fórmula que ha orientado esta presentación poética hacia un recital—concierto: breves poemas, —o fragmentos de otros más extensos—, recitados por Alberto Caride, y las estrofas de canciones interpretadas por el cantautor y también poeta, Juan Manuel Sánchez Meroño, delicada voz en tono intimista: se entrecruzan, como aviones de certamen en tiempo de vuelo de riesgo, sin colisionar, resguardados por la guitarra solista de Jorge Meroño.

         Este proceder enhebra voces, música y palabras concurrentes y compartidas. (No conocía esta modalidad, —por inexperiencia—. Es interesante y se agradece que haya innovación en las muestras poéticas). Mezclar la ceniza con la tierra del nuevo tiesto.

      Alberto sigue desgranando sus versos: “…respirar solo luz con los ojos…”; mientras Juan Manuel, en correlato, canta “Exilio” [“A un kilómetro de Francia/ las tormentas comenzarán… / las promesas se hundirán…”] y se traba con las palabras que siembra y desgaja de su leño el poeta: “…De tu ausencia / de tu encuentro / sigo huyendo”.

       Los poemas de Alberto Caride no tienen título, solo van numerados.
         Por ejemplo, ‘Poema núm. 3’: “para ser ceniza / mejor exiliado viento…”, la Poesía como restos de la ceniza de lo vivido: “…siento mis versos como hordas bárbaras…”, “…la ecuación de polvo / y aire, de contracción / y siembra…”

        Destacamos el empleo de vocabulario geométrico: “…círculos concéntricos / cada vez más tristes…”, de composición planetaria (“…ya se ocuparán de mí en la Tierra / ahora que asciendo y vuelo…”), porque el poeta sabe que el futuro e otro y están abiertas todas las vías:

Somos el camino
y su abrigo
y las velas izadas del marinero”.

          Canta Juan Manuel a la primera rima de Bécquer, mientras Alberto trenza sus palabras poéticas en los intersticios que abre Juan Manuel: “…si pudiera poner mis manos / en las tuyas / y al oído contártelo a solas…”
   
Interpreta Juan Manuel el famoso poema de Juan Ramón Jiménez, “El viaje definitivo”,


Y yo me iré. Y se quedarán los pájaros
cantando.
Y se quedará mi huerto con su verde árbol,
y con su pozo blanco.

(Y Alberto Caride desmenuza sus versos entre los de Juan Ramón, dedicados a la ausencia definitiva de Leonard COHEN)

Todas las tardes el cielo será azul y plácido,
y tocarán, como esta tarde están tocando,
las campanas del campanario.

Se morirán aquellos que me amaron
y el pueblo se hará nuevo cada año;
y lejos del bullicio distinto, sordo, raro
del domingo cerrado,
del coche de las cinco, de las siestas del baño,
en el rincón secreto de mi huerto florido y encalado,
mi espíritu de hoy errará, nostáljico...

Y yo me iré, y seré otro, sin hogar, sin árbol
verde, sin pozo blanco,
sin cielo azul y plácido...
Y se quedarán los pájaros cantando”.
(Juan Ramón Jiménez)

   
     Alberto ha compuesto la influencia, el estremecimiento de un momento estelar que le impresionó, —como a muchos—, la súperLuna:


            “…Volver puede ser un exilio
como partir puede ser un encuentro…”

       Y aquí se produce un punto de inflexión y cambio de ritmo en el recital, donde las canciones se aceleran en un lirismo amable y optimista.

“¿Qué tendrá de austero / ese gesto con que precisas / el momento de volver…?”
“¿Qué tendrá de malo / esa desazón que invita al cambio?
    Y a nacer una vez más”.

     Caride expone su poemario de incendio, ceniza y destrucción, (“…soy la sucesión de una pregunta / retórica constantemente respondida / en el tiempo”).      También de esperanza: génesis que abrió paso a él mismo y génesis que cierra el círculo con la aparición de su hijo, que hereda la historia y construirá la suya propia; en confianza y coherencia con el empleo de la terminología geométrica y de mecánica celeste: círculos concéntricos, cometas, hielo sucio, gravitación universal…

“… Y pensar que lo mejor de mí
estaba en tu vientre blanco…”
(…) Eres fruto de un instante
de dos cuerpos unidos en la fascinación…
…lo que queda tras vaciarse el uno en el otro”.

     Humano camino abierto que nace en el presente pleno de esperanza y de futuro.

     Es el punto en que se clausura el círculo, lo canta Juan Manuel:

          “…Arden los mares y los desiertos
y todas las sombras del mundo;
Arde la culpa de nuestro deseo.
Esto es el incendio.
Somos un incendio sin control…”

                       Al público asistente le ha gustado.
                   A mí, también.


     
       Y en la noche amable, de regreso a casa, una mirada a la plaza de santo Domingo.

domingo, 29 de enero de 2017

Miguel de Cervantes vive “CAUTIVO DE LA HERMOSA HERIDA”

      Cuatrocientos años después, un espacio artístico y literario  destinado en el museo Arqueológico de Murcia, centro de arte intemporal, acoge la exposición que se extenderá hasta el 12 de febrero. Armoniza, en esta ocasión, en la primera planta, la producción y exhibición de artistas y escritores en una muestra dedicada al genio universal que hizo de la libertad su distintivo.

     La entrada de acceso está custodiada por una imponente portada, primera página de un libro que se despliega en sus ilustraciones y textos: estamos aquí. Veamos el despliegue.
        Cervantes es un personaje con una magnitud que impresiona. La figura, vida y obra de Miguel de Cervantes acostumbradamente se ha abordado desde un punto de vista textual. 
        

     Aquí se rinde homenaje al máximo exponente de la literatura en español y la lengua española va más allá de una única realidad cultural al conjugarse con las artes plásticas.


    Sujeto de inspiración, Miguel de Cervantes y su obra son figuras centrales. Esta muestra acoge el trabajo, decididamente singular a la vez que vinculado, para mostrar los conceptos de libertad y cautiverio en la vida y obra del escritor. 

     Es como un amplio bodegón gráfico narrado en pasajes por escritores y artistas que se inspiran en Cervantes para conmemorar su cuarto centenario, con apertura y acogida a la creación: pintura, escultura, fotografía y literatura van muy de la mano y son «territorios literarios», lugares propicios para las expresiones artísticas enlazados a la vida y la obra del escritor.

   

     Al genio desarrollado por Cervantes, a su capacidad para cruzar épocas y explorar los misteriosos laberintos de la naturaleza humana se le suma, con esta ensambladura, su universo ácido e inteligente.



   
   Leer, porque ver y leer son aquí una misma cosa, plasticidad y palabra conforman la carga narrativa que ilustran e interpretan obras plásticas de 30 artistas, (cuadros, fotografías y esculturas) y textos de 30 autores que comentan la obra y significado de Cervantes.

 La trama de este trabajo consigue introducir segmentados ingredientes intensos, que se narran, con clara dicción, en las piezas que conforman esta biografía literaria, llena de luz, de tensiones y de instantes cuya peculiaridad habita en la forma.

 La trayectoria literaria cervantina es contada de manera trasversal, en la que se despliega en múltiples direcciones que distinguen perspectivas, sin perder la brújula para después encontrarse de nuevo, en la producción de un vaivén dialéctico de imagen y palabra en torno a la máxima figura de la literatura española.
     


     En continuidad entre el pasado, el presente y el futuro, en la naturalidad estimable con la que se ofrecen las imágenes como metáforas que remiten al mundo de la memoria, se usa obras y textos que inciden en la atención comprensiva del visitante.





      Las obras en la exposición conforman un extraordinario collage, en el que hay referencias, desde las abstractas y expresionistas hasta las que nacen de su encuentro, en donde el texto se compromete y enzarza entre imágenes, en un abierto y complejo universo de poética libertad, como tema recurrente en la obra cervantina, en el que se puede pensar, intuir o soñar lo que había hecho Cervantes.




       La figura de Cervantes es muy conocida, de forma que se entiende bien que no solo el «Quijote», que ha generado una variopinta iconografía a la vez que alarga sombras sobre las otras obras cervantinas, es objeto de atención. El amor por la obra de Cervantes es su asunto predilecto: lecturas e iconografía, en imágenes luminosas que convierten en emblema veraz de la libertad y de protagonismo artístico de estos creadores. El espectador las contempla atravesando las pequeñas y múltiples salas, reforzando así la idea de celda y cautividad.


    Se ha ideado un recorrido arquitectónico sugestivo, pensando en las obras y su integración lógica.

Hablan de lo que siempre fue el autor del Ingenioso Hidalgo don Quijote de La Mancha: un vanguardista que descabalgó a los dioses su poder absoluto sobre los hombres, pues, con él, toda una revolución, son los hombres quienes organizan sus vidas, escogen su destino y su libre albedrío, modifican el curso de los acontecimientos.

     

Han tomado la figura de Cervantes y el eco de sus obras como pretexto para articular relatos en nuevo molde ambientados en la época actual.

Oferta expositiva bastante completa, representación de la mirada sobre Cervantes como libro ilustrado, que condensa tanto influencias artísticas como su admiración, en las esculturas, fotografías, dibujos y obras de texto en pinceladas.

 

 En la sección literaria, está comisariada por el escritor Santiago Delgado, que ha accedido gustosamente a hacer de guía y para quien uno de los objetivos es avivar el mensaje universal cervantino para que llegue al público de hoy, porque este tipo de encargos es un reto. Se realiza así una actualización formal de temas de por sí intemporales.





    Libre era la voz de Cervantes y libre es este proyecto expositivo.
   Oportunidad para releer a Cervantes y disfrutar con la riqueza colorista de su prosa, con su tono realista y la descripción minuciosa de ambientes.
   Y hasta plantear la cuestión de si, de haber tenido la oportunidad, Cervantes hubiera elegido el Quijote u otros libros para mostrar.
  La memoria del autor homenajeado habita en una morada dichosa, irradiando de luz y consuelo; sin duda: Cervantes está en los cielos.


      No hay que omitir este acontecimiento: haz hueco en la agenda para verlo.

martes, 24 de enero de 2017

ENCUENTRO y PUGNA DE PALADINES LITERARIOS (“Rincón Literario”)

    Se ha abierto y ocupado el “RINCÓN LITERARIO”.
      Ha sido en el espacio que “El Corte Inglés” ha acreditado para actos culturales. Sala que, afortunadamente, se queda pequeña (hoy ha habido lleno completo, ni una silla vacía) donde diferentes energías demostrativas de la actividad en Murcia tienen punto de concurrencia y atraen a diferentes presencias de público.

      MURCIA vive en ebullición cultural. No hay día en el que, como mínimo, doce actividades sean ofertadas a diferentes públicos, inquietudes y sensibilidades.

       Cada año afloran, en la vida cultural de Murcia, grupos de artistas, fotógrafos, poetas, escritores, editoriales que apuestan por los emergentes, cantautores, creativos del diseño y moda, galerías de arte, espacios y lugares que acogen programación de actos culturales… donde hay una gran protagonismo importante y serio, individual y colectivo, de mujeres.
       Es un fenómeno evolutivo y provechoso, indudablemente. Desde la base categórica de que no son manifestaciones homogéneas, y que buscan su ámbito y su público, esta vorágine cultural merece ser estudiada, analizada, pretendiendo determinar a qué vectores responde y a dónde apuntan sus objetivos socioculturales.

(En la audacia desde qué premisas hacer el estudio, apuntar propósitos y tesis me hallo).

       Hemos venido a hablar de la botadura de un barco importante que patronea Guillermina S. Oró, “Rincón Literario”. Que hoy ha navegado por el mar de la Poesía.

        En esta sesión inicial se ha hecho una concesión al siglo XX que no cesa, con la fórmula tradicional por la que cada protagonista expone su alocución, abriéndose a la opinión de los contertulios y público.

                         (Esto dota de cierta inhibición al diálogo, tanto porque son diversos e importantes los participantes en la mesa, y que nadie va a manifestar serias disensiones con la poesía o temas y forma de escribir de los exponentes invitados. En la “fórmula expositiva y yuxtapuesta en un evento cultural” debe de introducirse modificaciones que le doten de agilidad comunicativa sin perder la esencia del mensaje que se pretende. Por eso, los creativos habrán de pensar y proponer innovaciones y reformas de vitalidad. Aunque esto funciona, hay momentos en que se dispersa la atención).



Guillermina S. Oró ha contado y coordinado la presencia activa de un cartel de lujo: el pintor José Mª Falgas, los poetas José Ángel Castillo, Lucía Abadía y SØren Peñalver, el actor y rapsoda Antonio de Béjar, y el músico José Antº Flores Yepes.
       Lo que supone un duelo de titanes culturales que ha hecho las delicias cómplices y el privilegio del público presente.

 
  Se ha comenzado la primera ronda con la intervención del poeta José Ángel Castillo que ha centrado su breve y densa intervención en el amor en la poesía y la búsqueda de que ésta sea música, así como el sufrimiento de los padres por los hijos, del que avisa en su poemario “Abuelos y nietos”. Ha leído su poema “Apocalipsis”, en el que manifiesta que la música es algo más que ruido no exento de ritmo.


Con una alusión al poeta peruano Eduardo Chirinos, (“¿qué es el poema sino el retorno de un dolor?”), José Ángel Castillo ha leído un poema propio, “El vikingo gris”, de su ‘Caleidoscopio en gama de grises’: hoy el poeta se movía en el gris.

Guillermina S. Oró ha dado paso a la intervención del actor Antonio de Béjar, quien ha declamado rimas de G. A. Bécquer:

“Yo sé un himno gigante y extraño
que anuncia en la noche del alma una aurora…”,
(y)

“Su mano entre mis manos,
sus ojos en mis ojos,
la amorosa cabeza
apoyada en mi hombro…”

    A continuación el turno del pintor José Mª Falgas, quien manifiesta su vivencia y sentido de ser pintor, en la estima de que el Arte camina hacia la Poesía.
      Ha hablado de su rincón habitado en la sierra de Guadarrama, casa con misterio, lugar donde hay paisajes, objetos y cosas que nos hablan de nuestra manera de vivir y sentir.
      Da lectura a un texto poético propio, “Calor del fuego”, conde ‘cae la noche y el sueño abre la puerta a otro sueño’. Pintar, escribir, soñar se lleva consigo en la esperanza de la primavera.

   
   Momento de la intervención músicovocal de José Antº Flores Yepes que, a la guitarra, ha acompañado todas las intervenciones producidas y hará lo propio con las que aún quedan y se produzcan. Ahora, en solitario, interpreta su canción “No tengo con qué pagar”.




       Turno para la poeta Lucía Abadía, que comienza con un soneto de amor, “Monótona manía”:
 “…porque te quiero y sueño a tu lado…

…Cuerpo feliz que tanto amo y siento…”

Y, a continuación, el poema “Una mañana de enero”.

        Tiempo para SØren Peñalver, que será el cierre de la primera parte y la apertura de la segunda.
En su práctica de leer poemas breves. Comienza con uno que trata de Libia, aun escrito en Italia, “Arroz de boda”.
      Otro poema, en el que acudió la inspiración, mientras buceaba en la Ciudad de los Muertos, en Alejandría: “Inscripción sumergida” que deviene en homenaje al poeta Fran Fanon.

      Antonio de Béjar, actor, hace un inciso para señalar que, desde su percepción, los poemas llamados de amor lo son de desamor.
Y pasa a recitar a los hermanos Machado, comenzando con Antonio, y destacando a Manuel: “Internacional” ("Chulo, souteneur, maquereau"…), también otro:

Yo, poeta decadente,
español del siglo veinte,
que los toros he elogiado,
y cantado las golfas y el aguardiente...

y continúa también con otro de Manuel Machado:

Esta es mi cara y ésta es mi alma: leed.
Unos ojos de hastío y una boca de sed...
Lo demás, nada... Vida... Cosas... Lo que se sabe...
Calaveradas, amoríos... Nada grave,
Un poco de locura, un algo de poesía,
una gota del vino de la melancolía...

        Para concluir con un poema de José Mª Pemán dedicado a Manuel Machado: “Al poeta de las Soleares”.
          Añade, en bis, un poema de José Ángel Castillo, el soneto “Primavera”.
          Hay que reconocer el mérito profesional y artístico de Antonio de Béjar, su memoria, naturalidad y dicción, y su capacidad de hacerse con el auditorio.

        Y se abre camino Lucía Abadía con su poema gastronómico-festivo “El paparajote”, que abre un orgulloso y alegre debate sobre las bondades de la seña de identidad con el dulce manjar que es el paparojote murciano: “su toque de canela / y su escarcha azucarada…”

      SØren Peñalver, hace una precisión a lo que se ha hablado de las influencias poéticas en los presentes en la mesa: SØren habla de identidades poéticas, más que de influencias.
Y pasa a la lectura de un poema homenaje al poeta Patrikus, ambientado en el tango “Adiós muchachos”.

        José Ángel Castillo habla de las fases del amor en su “Razón de vivir”Cómo olvidar la razón de vivir!”).

        Se le pide al pintor José Mª Falgas que diga algo sobre los compañeros de tertulia, y comienza con una afirmación rotunda: “SØren es un cuadro andante”. Lo que provoca una desenfadada y animada lucha, (la lucha turca) que Falgas y SØren bien conocen, en donde intercambian ‘golpes’ dialécticos donde predomina el buen humor.

     
En este momento hace su aparición y entrada el pintor Domingo Martínez Garrido, que hace entrega de un cuadro pintado por él mismo, un retrato de SØren Peñalver que entrega al poeta de Albudeite.

El broche que cierra el acto, tras la despedida de agradecimiento a los asistentes, por parte de Guillermina S. Oró, lo pone Antonio de Béjar con la lectura de un romance compuesto por Lucía Abadía.

Y termina con el poema “A mi sombra”, de Manuel Machado:

Sombra, triste compañera
Inútil, dócil y muda,
Que me sigues dondequiera
Pertinaz como la duda.

Amiga que no se advierte,
Compañera que se olvida,
Afirmación de la vida
Que hace pensar en la muerte.

Retrato, caricatura…
Algo que soy yo y no es nada.
Cosa singular y pura,
Al par que broma pesada.

Obsesión y diversión
Del poeta solitario.
Insignificante y vario
Tema de meditación.

Primera copia grosera
Del cuerpo, y quizá del alma…
¿por qué esa terrible calma
Muda que me desespera?

Querría a veces borrarte,
Pìntura de brocha gorda.
…Mas yo he oído tu voz sorda
Y opaca en alguna parte.

Y conozco tu bondad
Socarrona y oportuna.
Y tus bromas a la luna,
Y tu gran fidelidad.

Dime, pues, en la postrera
Hora, en el último trance,
Cuando la luz no me alcance,
¿tú dónde irás, compañera?

Compañera que se olvida,
Amiga que no se advierte…
Afirmación de la vida
Que hace pensar en la muerte.
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        Y esto ha sido todo en el estreno de “Rincón Literario”, que coordina Guillermina S. Oró y al que deseamos se convierta en un referente de la cultura en Murcia, creando auditorio, dirigido de públicos diversos, con éxitos y larga vida.

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     En las paredes de este espacio artístico había expuesta una colección pictórica de Emilio Villaescusa, sobre “Semblantes de la Última Cena”.
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Nota.- La próxima y segunda sesión del “Rincón Literario” será en dos meses, el 13 de marzo, con “El erotismo en la novela y en el relato literario”.