jueves, 27 de abril de 2017

CLUB de LECTURA Deletreartes, 2017, con OVIDIO, apertura y principio. Cultura, Universidad de Murcia


2.000 AÑOS DE AMOR: LAS HEROIDAS, DE OVIDIO.
 

  Actividad que comienza, (continuamente se renueva), del Club de Lectura Deletreartes con dinámico brío: hablando de amor. Consecuentemente y en coherencia, también de otros sentimientos asociados.
    En el bimilenario de la muerte del célebre poeta Ovidio, evocación con la lectura de una obra que, desconocida para muchos, gustará conocer y se comentará.


—“El ‘Club de Lectura’, ¿verdad? Se va a leer un libro de Ovidio, venimos a eso”, —indica una mujer, con tono entre pregunta y certidumbre.
—“Poeta y escritor de la antigüedad clásica latina. Ha llegado usted, este es el lugar”.
—“Creo que el libro es de cartas que las esposas héroes clásicos escriben a sus maridos,” —con premura apresuradamente comenta la información.
       —“Sí, por ahí va el contenido”.
—“Y yo, también. Solo puedo asistir hoy”, —apunta, dubitativa, otra chica.
—“No es inconveniente. Esta es una actividad abierta”.
“Entonces, se puede venir a una de las tres lecturas, a dos o a todas”, —insiste la primera, en el mismo tono entre preocupado y de aprobación.
—“Soy alumno de Clásicas y me interesa lo de hoy, pero no me he inscrito”, — titubea un muchacho.
Cuando libremente se puede y se decide, según el estímulo y el interés que mueve. Las normas de funcionamiento contemplan la flexibilidad”.
—¡Ah, qué bien! — cuatro chicas se mueven en el acceso, con decisión.
—“Pues entonces entramos, que ya es la hora”.
Bienvenidas al Club de Lectura”.
    
El aula, en disposición de foro circular de diálogo y asamblea, se inicia la primera sesión. Que ha sido a cargo y responsabilidad de la doctora doña Francisca Moya del Baño, excelente latinista y profesora, (a quien amistosa y cariñosamente conocemos y llamamos como Paquita Moya).
   
       Orienta la sesión, a través de este viaje lector, con el magnífico texto Las Heroidas, escrita por el poeta autor de libros que se mantienen vivos y vigentes, por Publio OVIDIO Nasón, que se conoce a través de la traducción de la propia doctora Moya del Baño, y que se ha convertido en canónica transcripción.

    
     El saber y el gozo están en los ojos de los demás, y en el programa cultural Deletreartes, además de sus contenidos, subyace ser grato a los otros. Ovidio es el protagonista y no el espectador de lo que te acontece. Caminar desde la ignorancia y sentirnos capaces de leer con satisfacción la realidad. Tenemos una deuda con la vida: el recuerdo y la actualidad de Ovidio.
     
         [Sirva solo como anecdótico que, durante el reinado del emperador Augusto, Ovidio, y otros importantes intelectuales como Cicerón, Petronio, Juvenal…, coinciden en el tiempo, coetáneos, con Jesús de Nazaret Jesucristo—. No comparten contenidos, distintos, se entrecruzan pero no se tocan. Los espacios de acción y la capacidad de influencia eran muy diferentes. Probablemente, no tuvieron conocimiento los unos del otro y, por tanto, no hubo contacto intelectual. Aún así, señalar que ‘algo’ debía de haber en el ambiente del mundo, en esa época, para que asuntos de sensibilidad humana, de amor y de sufrimiento, en distintas órbitas y auditorios, se escucharan y leyeran en el ámbito del imperio romano].
  
       Como bien dice una amiga presente en este acto: “…volvamos a la oración principal…”

       En esta primera sesión, la convocatoria se centra en la lectura de la obra de Ovidio, que gravita en el Aula de Audiovisules del campus de la Merced y puebla de palabras de extraordinario amor, de dolor y desengaño, de sufrimiento y amargura, a la vez que también cabe el conocimiento, el buen humor y la cordialidad entre la conferenciante y los asistentes.
—“Antes, al recibir a los participantes, hablaba usted en femenino”, —señala un lector.
—“Es que hay 40 personas y solo 9, la quinta parte, son hombres. Está claro el predominio”.

La presentación y presentación la realiza la Coordinadora de Cultura de la Universidad, y responsable del programa “Deletreartes”, Diana de Paco, quien comenta y aclara las dos líneas de actividad cultural:
· “Escenas de cuyo nombre…”
· Logografías culturales, la línea que envuelve y acoge al Club de Lectura, hoy en el inicio concreto de su andadura.
La afirmación es rotunda e incontestable, en palabras de Diana:

   —“Paquita enseñó Latín y, lo que es sumamente importante: a amar los libros. En agradecido reconocimiento, hay un espacio bibliotecario en esta Universidad que lleva su nombre.
       “Si tuviera hambre y estuviera desvalido en la calle, no pediría un pan: pediría medio pan y un libro”. (Federico García Lorca).
   
    Situados en la actividad y para enmarcarla, Diana de Paco se desplaza, en una orden de conceptual relación triangular, y nos recuerda el importante y extenso curriculum de la catedrática Paquita Moya, homenajeada en muchos foros y sociedades, como el caso de la Sociedad Española de Estudios Clásicos (SEEC):

    2000 años   de  Ovidio





Heroidas            Dra. Moya
Las mujeres de los héroes, las Heroidas, conocen el peligro y las consecuencias de las guerras. Incluido que sus alejados maridos acudan placenteramente al regazo de otras mujeres, sirenas y musas.
      
     Así, se abre paso para que Paquita Moya, entregue su mensaje y sea coprotagonista con el autor grande de la civilización occidental, Ovidio, en esta tarde lectora.
      La Dra. Moya puntualiza que ella siempre tuvo como referencia, a la hora de trasladar esta obra desde el Latín al español, la traducción tradicional y absolutamente respetable es la de don Antonio Ruiz de Elvira.
      También quiere dejar patente que Ovidio, además de intelectual, erudito y escritor, era una buena persona: “Poeta del amor”, dice de sí mismo. Con lo que se abre el camino para el encuentro con las Heroidas.
      Informa de que Ovidio la escribió poco antes de su forzado destierro, pues el poeta, que vislumbra la vida y los sentimientos como sólidos planetas, que llena de bellas palabras el inmenso vacío del imperio, es incomprendido y excluido. El Arte de amar fue prohibido y retirado de las bibliotecas públicas por contravenir los principios morales establecidos por Augusto. Algún otro motivo se añadió, desconocido para el propio Ovidio, para quien una de sus mayores obsesiones es preguntar el porqué de su exilio a un desierto.
  
      Heroidas es obra que recoge la complejidad de las relaciones humanas, en la específica y esencial correspondencia escrita desde el sentimiento y punto de vista las esposas de los héroes de la mitología, saturadas de las persistentes traiciones conyugales, quienes escriben a sus esposos o amantes y les apremian para que regresen a casa.
    
Ovidio se adentra en las entrañas de estas destacadas mujeres, y escribe estas emotivas cartas de amor, dramáticamente excitantes y apasionadas, heroínas de la mitología griega, abandonadas de maridos y amantes, de las Heroidas.
     (Escritas con la delicada sensibilidad de Ovidio, en Arte de amar, no las llama así, sino que les da el título de Epistulae). 21 cartas con lamentos de amor sin respuesta, en las que se manifiesta la distancia, la ausencia, el abandono, la insatisfacción.
      Extraña forma de vivir es la de escribir. Una lengua nueva creó Ovidio, en quien hasta su prosa es poética: la expresión de la infelicidad, con la que se escriben los genuinos libros.

    Papel protagonista de la mujer.
    La doctora Paquita Moya nos propone un detallado estudio que nos acerca a los héroes clásicos desde el punto que los aproxima a las personas de todos los tiempos: el amor, y sus consecuencias.
   Las cartas, entre otras, de Penélope a Ulises, de Briseida a Aquiles, de Fedra a Hipólito, de Hipsípila a Jason, de Deyanira a Hércules, de Medea también a Jasón, de Helena a Paris, o la apasionada de Hero a Leandro, (que recobrará protagonismo al final de este acto).
      En el concreto caso de Penélope, en su carta a Ulises, expresa distinguidos sentimientos amorosos que superan a los señalados en la Odisea, de Homero.
    Contra el olvido superada la melancolía y la inquietud, las cartas reviven.
    Aun en su ejemplo de heroísmo, valor e ingenio, la fragilidad de la vida y condición de los héroes míticos, los homéricos y las heroínas trágicas, —trasunto de la condición humana—, es extraña, azarosa, algunas veces absurda.
 
    Esta obra posee un latido esencial que es luz que alumbra las mismas pasiones y las mismas incertidumbres humanas, aunque los textos hayan sido escritos hace dos mil años; veintiuna cartas que constituyen una muestra, excepcional en el mundo antiguo, de amor de mujeres del mito destinadas a héroes que las traicionaron. Un análisis del alma de la mujer es el hilo conductor de las cartas que abordan el destino cambiante, en la realidad del engaño en el amor, que servirá de base a historias de otras parejas de personajes en la literatura posterior, una expresión que lee y se expresa en la profundidad simbólica y poderosa que no agota nunca su significado. (W.
Shakespeare creó personajes que caminan apoyados en el estudio a fondo que hizo de Ovidio, Plauto, Terencio y Séneca. Shakespeare dedicó tragedias a Julio César, a Cleopatra y Marco Antonio).
        Ovidio, como todos los clásicos riegan perdurablemente las raíces del mundo, aunque no siempre se sepa mirar en el espejo vigoroso y vibrante de sus enseñanzas, tantas veces terribles.

      Las palabras de Paquita Moya rebosan cultura y conocimiento, de los muchos años, de estudio, de preparación, docencia e investigación.
    La excelencia de gestas luminosas no evita que en los héroes convivan sus memorables rastros de gloria, sus hazañas y audacia, con la sombra e inestabilidad sentimental de la condición humana, hasta en la muerte, aunque sea heroica.
        Las mujeres, sometidas en la sociedad griega al silencio y a la sumisión familiar en ese mundo de normas patriarcales, ahora con las cartas abren su propio camino.
     Cartas en las que las pasiones humanas lo son de conmovedora poética inolvidable. Por eso han perdurado tantos siglos y se prestan a incontables relecturas.
La permanencia de las figuras heroicas en la memoria y la fantasía, gracias a la literatura, ennoblece y anima.
—“Lo que nos aporta la lectura de los clásicos…”, —pronuncia alguien en el diálogo continuo.
—“Los textos antiguos, esos que llamamos clásicos, se mantienen porque son de indudable calidad. Y, cuando se inicia su lectura, se leen con fervor”
        —“¿Por qué se produce eso?” —preguntan con inclinación.
—“Su lectura aporta la visión de otros mundos, otras épocas, y las pasiones que permanecen y vivieron escritores y poetas”.
—“El Club de Lectura abre ventana y también un tragaluz que quiebre la sombra de que la gente joven lee cada vez menos, aunque no hay un fácil remedio”, —lamentará alguien con razón.
—“Seguimos en el empeño de crear hábitos de comprensión, sensibilidad, y cultura en el mejor sentido. Leer algún libro e ir al teatro de vez en cuando”, concluirán desde el fondo.
—“La metáfora del acopio de piedras blancas y negras, —dirá Paquita Moya—, según sean las acciones y se tengan experiencias: lees es piedra blanca”.
  
         En un acto que tiene tantas raíces y ramas, salpicado de anécdotas y comentarios chispeantes, no resulta fácil reflejarlo por escrito. Pero queda patente lo que la doctora Moya nos ha dicho sobre la obra inaugural en el Club de Lectura:
“Son cartas de mujer a hombre, aunque innegablemente está Ovidio detrás de ello”, —interviene y aporta Diana de Paco.
“Ovidio presta su voz a las mujeres, que atraviesan historias de sufrimiento” Ovidio, en boca de las mujeres, formula un consistente alegato contra la guerra y los señores de la guerra” —concluye la profesora Moya del Baño.

Breve ejemplo que pretende un destello del animado diálogo.
       Una conclusión, entre otras muchas, es obvia: o se tiene una mínima base de Cultura Clásica… o no puede uno llamarse ni mostrarse culto.



    Y se produce un tránsito del mito a la actualidad.

       Cierra el acto una actuación músico-vocal: la de Adela y Juan: la carta hecha canción de Hero a Leandro: voz conmovedora, acción bien interpretada y acompañamiento merecido.
         Y hablando de Teatro: Hay Lecturas Dramatizadas en torno al tema.

 


Ovidio sigue en Deletreartes: estará también en octubre y noviembre.

                                        [Nota imprescindible y valiosa.- Las imágenes de los carteles han sido cedidas por Marcos Amorós, artista y autor].

lunes, 24 de abril de 2017

Ha sido 23 de abril y el LIBRO es protagonista, permanente.


Lectura del Quijote en Ceutí


       Aseguran los ceutienses de generaciones anteriores y también de la mía, que se es de Ceutí aunque no se viva ahí. Es como si haber nacido en esta villa imprimiera carácter, como si de sacramento se tratara.

Seguramente, los nacidos y habitantes en distintos puntos de la geografía mundial dirán lo mismo  de su 'patria chica'. Bueno, que lo digan; pero, ¡ah!, se pierden ser de Ceutí.
     Por ser 23 de abril, día en que las letras y los libros son objeto de adoración. En miles de lugares se produce un tumulto civilizado, (en Cataluña, la diada de Sant Jordi, libros y rosas).
      Pareciera que, de pronto, como por ensalmo súbito y sorprendente, el vigésimo tercero día de abril se cae en la cuenta de que existe el libro, la lectura y tiempo de repentina adoración. No es exagerado. Menos mal que quienes prueban a leer, y quienes ya son habituales, con ella aprenden, se divierten y son mejores personas.


¿Y qué pasará cuando ya sea 24 de abril y todos los siguientes días hasta que el año próximo llegue otra vez abril?

El caso es que se celebran eventos múltiples para honrar a Miguel de Cervantes y a W. Shakespeare en sus aniversarios, y se simboliza en el LIBRO, icono de la lectura y el saber.



   En Ceutí, (Murcia), se ha celebrado el acto de lectura en torno al Quijote en el Museo de las “Siete Chimeneas”.

 Este es el legitimado marco de los «escenarios fingidos»

   Otros años se había ubicado en el Centro de Arte Contemporáneo “La Conservera”, pero pasó a ser propiedad de la Comunidad Autónoma y ¡ay!... —por cierto, ¡qué ‘creatividad’ tuvieron los que decidieron el nombre!, (antes se llamaba “Ceutimagina”).

El Museo “Siete Chimeneas” (de la “Conserva Vegetal y las Costumbres”) toma su nombre de las 7 chimeneas de fábricas de conservas que aún permanecen en Ceutí. Aquí se muestra la historia en sus objetos cotidianos: el trabajo de la conserva, las labores agrícolas.
      El emblemático museo, un año más, acoge esta ocasión tan literaria y especial.

     A lo que vamos: paredes blancas y suelo cubierto de piezas de terrazo antiguo pero no anticuado; cualquiera diría que lo que hasta no hace mucho era una casa particular, hoy es un lugar público que acoge tanto su exposición permanente como actos culturales diversos.
       En la busca de lo más idóneo, sin tener prisa, en el municipio se vive con emoción e ilusión este acto, que su impulsora, la bibliotecaria, Carmen Jara, promueve como un acto de encuentro y convivencia: placer y respeto con la lectura.
      Nos referimos a la bibliotecaria como una persona de simpatía natural y buen hacer, que te llama para que participes y leas en voz alta, compartiéndolo con muchas personas más, en la Fiesta del Libro.

      La habilidad de Carmen y su resultado de llevar/traer asistencia al acto creo que reside en, por una parte, la seria sinceridad de hablar claro, pues sabe lo que quiere, y con capacidad de convicción e influencia, sin ruego inmoderado ni tipo alguno de aprieto. Si se le dice que no, ella no se enfada, pero ¡ah!, ya te ha inoculado el estímulo y negarse es como si se produjera un desasosegado hueco interior… Por eso, sin compromiso pero con decisión, le decimos: “¡!”, a participar en actos que mantienen vivo el reconocimiento al legado de Cervantes, tan vinculado al libro. De hecho, los personajes que habitan las novelas perviven más allá de su individualidad, trascienden convirtiéndose en símbolos.


     Carmen Jara no contempla tiempo de parar, pero se le nota feliz, porque ha estado haciendo lo que le gusta y enganchado unos trabajos con otros, para que todo salga bien. La organización de esta lectura de los pasajes del Quijote, a poco que se piense, se descubre que está programada al centímetro y al minuto. Y, obviamente, la consecuencia es el éxito.
    Es imposible borrarle la sonrisa a esta eficiente mujer bibliotecaria; que siempre la muestra como carta de presentación a quien se dirige a ella.



Leer no puede quedar como privilegio de eruditos, sino lectura de todos, de hombres y de mujeres comunes que no renuncian a la excelencia. “Sacar la miel del gustoso provecho y la cera para la luz”, diría Baltasar Gracián.



         Y los 'motivos' de los galeotes
        Todo ello cuidadosamente envuelto en la prosa del Ingenioso Hidalgo don Quijote de la Mancha que, al releer su obra, se siente que se redescubre nuestro idioma.


    Llegado mi turno, a las ocho, como así estaba previsto, ha sido motivo de lanzar al aire las palabras del capítulo XXII del Quijote.
   Un texto en el que se muestra la sensibilidad de Cervantes (a través del Quijote) ante la libertad y su pérdida. Y concluirá el capítulo con resultados adversos, como es habitual, para el caballero de la Triste Figura y su escudero y criado, Sancho Panza.

 
    

            Continuando así, con el siguiente capítulo completo, ha transcurrido el tiempo y se llegó a parar, como provisional fin.
      Pues nuestra anfitriona, Carmen Jara, no nos deja marchar sin que, por una parte, comentemos qué nos ha parecido y, por otra, compartir un buen vino de Jumilla con diversas y sencillas viandas.


     La conversación fluye.

     He saludado a mujeres y hombres (los niños, que había bastantes, no los conozca ya, debido al tiempo de ausencia), conocidos, de siempre: Gertrudis Bolarín, Isabel Escámez, Enrique Martínez, Valentín, el siempre y no solo musicalmente culto Gregorio Martínez, Diego Martí… y tantos otros que no nombro, que son muchos… y allí estaban


      Me ha parecido bien la idea de lectura y el marco ambiental, y cómo se ha plasmado. Y volveré —a Ceutí siempre se vuelve—, si se me propone la participación en estos y otros actos culturales.


       Me he sentido agradablemente. Y me lo he pasado bien.


Como quien, de verdad, está en casa, vaya.