lunes, 9 de mayo de 2016

TIEMPO DUAL DE JACARANDA

        Otra vez es mayo.
         Malva sobre tierra, pavimento tiznado y viscoso. 
       Árbol que deja caer en vuelo su flor malva extraviada, como moradas estrellas llegadas al suelo para tapiz irregular.
                    De dos formas es la vida, como las jacarandas.
   
 
     En la tarde, el paseante atraviesa una calle, y se encuentra con la jacaranda, destellos morados del árbol de las dos floraciones, tanto en las ramas como en las recién caídas corolas que, como anchas concavidades de forma de ovario, tapizan el suelo, y ofrecen contraste de color y, también, manchan el suelo de terrazo y asfalto. Si se las pisa, se adhieren con resistencia a los zapatos. Estacional e inevitable. La dualidad de la jacaranda: en mayo se desprende de flores, en otoño las mantiene en pomos.


       El transeúnte recoge algunos pétalos y se los lleva a casa donde, despacio, extraídos uno a uno, sin planificar forma, compone una figura caprichosa e imprecisa, queriendo transportar la sensación al interior. Sensibilidad doble en tiempo único: la flor de jacaranda es de tacto delicadamente sedoso, a la vez que se pega en los dedos. En esta realidad duplicada, habrá quien se quede con la florida delicadeza del árbol y sus corolas que se desprenden silenciosas. O quienes se amolden al andar pegajoso. 


Crepúsculo de colores
se armoniza en gris.
Soplo suave, brisa del anochecer,
fluye en el leve viaje de cálices azulados.
Quietud en el encuentro de la noche.
Quizá noctámbulos los pisen al paso.
O la escoba barrendera los arrastre
por caminos posibles
sin identidad ni huella,
y sin tiempo.
Coloreado sonido de flores abatidas,
diálogo que se evade como humo.
Y vuelve a empezar
como en una nueva lectura de viejas cartas.
Una estrella cruza la noche,
momento dual de luz y oscuridad.
Lo que somos.

        La sustancia misma de su llegada está hecha de espera. Anota el observador, quisiera que las palabras sonaran a música sutil, como en sordina. De tal modo que se descubre que la música sustituye a la acción y al diálogo.
   
   Oda a la puntualidad de las flores que descienden como emociones en movimiento. Palabras que se quisieran lejos del tópico. Palabras errantes de melancolía y memoria, que hablan de este y de cualquier otro tiempo.

       La jacaranda, argumento común que sucede dos veces, su flor caída en mayo se hace metáfora del náufrago que intenta sobrevivir a la intemperie, en la incertidumbre.

      A lo largo del rincón de sombra, realidad íntima, en la existencia dual nadie es el mismo. Gozo y equilibrio son cosas desiguales, son emociones diferentes.

     Y hay acontecimientos que no son razones, sensaciones que se quedan en la piel, en los ojos, en los oídos, con fragilidad 

jueves, 5 de mayo de 2016

GOZO Y PASIÓN ANTE LA CREATIVIDAD NACIENTE

     
      Recreación del momento: encontrarse entre relatos, un resuelto estreno, un acto inaugural y floreciente.
        Hablamos de textos producidos por una niña de 5 años.

      Los compuso conforme le brotaban. Sintió el impulso, tomó papel y, en un esfuerzo placentero, escribió de un tirón hasta que se le acabó el espacio.

        Preguntada por su gusto en contar historias aclara, que cuando se le ocurre un cuento, tiene que escribirlo, ponerlo en el papel. Y que, de vez en cuando, lo hace en un momento de clase, mientras aguarda a que los demás concluyan los ejercicios escolares.

Los pongo aquí, reproducidos tal cual.
                                       

        «abia una niña que tenía el pelo azul, y todo. LE llamaban pelo azul y entonces la niña estaba triste y se encontró a un niño del barrio que era bueno y queria sabe el nonbre y abia un castillo y en el castillo abía un rei y una reina y una princesa que se quera casar con un niño y abia un buen ogro que quería ver. LA voda y los ogros como no podian volar la ada cogio los polbo y se lo diero comeron perdice. fin»

            Hay otro escrito que no concluye porque, al parecer, su organización mental se autolimita en las dimensiones del papel. Lo cierto es que el germen está ahí. 

«hola. Me llamo BÁRBARA
el biaje a japon
abia un japonés dijo coni chigua y estaba comiendo aroz y susi se encontró un… gato».

       

  No se trata de un descubrimiento genial. Ni se pretende.
        En todo caso, la mención de chispa, quizá agudeza, reside en que, con los pocos años que tiene, acoge la influencia y ha intuido una técnica de relatar que aplica con cierto orden.

     Lo que es de destacar, lo verdaderamente importante es que se produce la realidad de la comunicación: una que escribe y dice; otros que leen y entienden.
      La niña acepta e imita la estructura básica de los cuentos que ha escuchado: situación de personajes y lugares, linealidad de una historia unitaria.
         Y, también, intuitivamente, ha orientado su precisión de contar historias, en su lógica concisión, haciéndolas reconocibles en los ámbitos familiar y escolar, (de momento).

       No vengo a hablar de una escritora en ciernes, ni a presumir por ello, —aunque no hay que descartar que el talento se haga presente, y que su interés personal, cuando corresponda, encuentre historias interesantes que contar a un segmento numeroso de lectores—. No es lo que ahora interesa, sino que se trata de destacar un hecho que va más allá de la anécdota y que debiera ser común y extendido.

 Sencilla e significativamente:

1.- Se evidencia la labor de padres y maestras, en la dedicación e impulso por la lectura y la escritura. El escritor rara vez se hace solo: en buena parte, el escritor, la escritora lo es porque vive la escritura y porque ve escribir.

2.- Básico detalle: a la niña le gustan las historias y tiende a contar. Y ha sentido el eco de su trabajo en sus, hoy, limitados lectores. Eso afianza.

3.- Se trata del estímulo a la creatividad y el aliciente de la escritura como placer, comunicación y relato. Sin forzar la ‘corrección’ ortográfica y las frases gramaticalmente construidas. Decir y comunicar es lo primero; lo demás vendrá después, sin más problema.

            Causa ilusión leer estos textos producidos en la ineludible ingenuidad que se manifiesta en la infancia. La expresión se hace vida. Y emociona que utilice su propia vida como materia literaria.


Se configuran los temas presentes a esa edad: la familia, la actitud ética, (lo bueno y lo malo), los espacios geográficos, —el marco espacial está muy presente—, el amor.

    En definitiva, el aprendizaje humano. Ojalá que le surjan espacios, —la ficción lleva a otros mundos—, personas que continúen y contribuyan a su desarrollo personal y literario, con relatos que conjuguen observación e imaginación, en los que la vida esté presente y viva en lo que escribe.
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         Y a todo esto: estoy hablando de mi nieta Bárbara, con pasión y orgullo, en una inalcanzable objetividad.
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                    Nota.- Mi otra nieta,  Valeria, también escribe. Y tiene características también resaltables. No mezclaré. Merece capítulo aparte. Y lo tendrá.
           

miércoles, 4 de mayo de 2016

UNA COYUNTURA HABITUAL SE CONVIERTE EN TIEMPO EXTRAORDINARIO


En Murcia, “…abril cumplido” abre la puerta a mayo “de flores vestido”.
     Sábado luminoso con brisa fresca —¡menos mal!—.

     Descubrimos que los días son de una manera y no de otra, y la voluntad subjetiva nos orienta en lo que hay y sucede. Para cada quien, en actitud activa de explorar lo que depara la jornada. Si no es así, miramos desde la distancia y se deja que el día cruce indolente, sin más. Por lo que la propuesta es compartir la experiencia personal, del día en que transcurre la acción.

     Hay días que pueden percibirse como insustanciales, otros resultan intensos y memorables. No todos lo viven igual, como debe ser. Sábado y fin de mes, en un marco de costumbres sociales. Estaba ahí y, a su paso, el 30 de abril fluyó en eventos anuales y circunstanciales, en un periplo por las céntricas plazas y calles de Murcia.

       En un lado de la balanza, lo previsto y anunciado; en el otro, la capacidad personal de elección.         Cualesquiera que sean las decisiones, el día sobreviene distinto (por ejemplo, si aprietan los zapatos). En un juego, si un participante aventura una carta o ficha de entre las que dispone, el desarrollo se modifica con respecto a haber jugado otra, así como el resultado. Distintos encuentros en un itinerario intuitivo, tutelado por lo que agrada, las condiciones ambientales y el azar, que dinamizan y traban una jornada de estímulos.
        El desayuno abundante para una mañana de largo paseo y citas en diferentes lugares y momentos de parada, de pie, y apreciando el sol de Murcia.
Grupos de personas, de todas edades, fastuosamente vestidos de fiesta, por celebraciones familiares y amistosas, que se entrecruzan como nota distinta y espontánea.
 

    La primera mirada, para la moda creativa de mujeres emprendedoras, “Le Rendez vous”,


  la Feria de diseñadoras murcianas en el Hotel Cetina, en la calle Radio Murcia: una respuesta visual con la moda creativa y colorista más atrevida, moda de “le dernier cri” —último grito—, ir ‘a la última’, en novísimo rugido de estilo.

   


     El encuentro con grupos folclóricos que cantan y bailan, en celebración alargada del día de la Danza.

A su vez, impacta el hallazgo de ´Pianos en la calle´ y su música.
     Pianos de cola únicos en el mundo abiertos a la participación popular. Muchas personas disfrutaron de la música clásica que sonó en distintos lugares de Murcia, con participación de virtuosos del piano nacionales e internacionales. En una actividad cultural, gratuita y para todas las edades en los espacios públicos. Murcia se suma a otras capitales como Madrid, Barcelona, Londres o Frankfurt, que tienen iniciativas similares.
             Hasta entrada la noche siguieron sonando los pianos.
          Escuché decir a una turista inglesa, hablando con su pareja, que recordará a Murcia como la ciudad donde los jóvenes tocaban el piano.

         Un paréntesis para una cerveza que el calor y el tiempo de sed piden. Fue en calle Sociedad, esquina a plaza Puxmarina.
         No hablamos de fragmentos. Solo es aparente.


       Exposición de acuarelas.- 
      
    Dedicar un momento al arte, un Viaje al oráculo de Apolo. En la plaza de Belluga, sala de arte Cajamurcia, —reducido espacio, arte mayúsculo—, expone acuarelas en blanco y negro con la denominación 'Delfos. El silencio del valle', el pintor Antonio Martínez Mengual, «autodidacta y expresionista», como él mismo se ha autodefinido y para quien su obra, de más de cuarenta años, se unifica en tres áreas: poesía, mitología/mundo clásico y paisaje.



  Martínez Mengual parte de elementos naturales y los conduce hasta la abstracción, de forma muy personal.

   El paisaje de la antigua Delfos le impactó, hasta el punto de relegar el color dándole todo protagonismo al blanco y negro.


El olivo, árbol totémico, símbolo de vida.

     El silencio del valle, envuelta por otras cuatro acuarelas y textos relacionados con los títulos expuestos.
       El centro de atención es la acuarela de gran dimensión,
       Así, junto a El silencio del valle se encuentran Estrellas en el mármol, Mar de olivos y Bajo el olivo sagrado I y II.
       Todo arte trata de la vida y tiende a subvertir su propia forma, es su naturaleza.


Concluida la visita, es tiempo para la comida.
       Los restaurantes céntricos están completos. Recuerdo que no muy lejos, en el barrio del Carmen,  queda el “Ortuño”, donde se puede degustar de un menú fin de semana, de buena calidad y a precio asequible, a la vez que se nota la influencia presente en el reencuentro con el arte escultórico de Antonio Campillo, (quien visitaba el local a diario en sus últimos años), un cuadro inconcluso de Párraga, entre otras pinturas y objetos.






· Paréntesis sestero, tras la comida.
      Porque en Murcia, si el cielo está despejado y luce el sol, éste se deja caer sin mesura. Hasta que pase el ímpetu, a resguardo.


        Al caer la tarde, al espectáculo teatral.
        “Macbeth”, de Shakespeare, se hace extraño; interpretado y puesto en escenas... así...
     No me agradó.
       Ha sido en el teatro Romea.
      Vestuario actual, cuidado y sugerente, conseguido; así como elementos escénicos; no tanto la música. Lo demás, decantación por la que el director se ha inclinado a resaltar la orgía de sangre ahogándola en alcohol y sexo sugeridos, —barra americana—. Pasa levemente sobre los significados de que se mueva el bosque de Birnam y de la trascendencia de que quien ha de reinar a la muerte de Macbeth es un nacido por cesárea. Dos elementos clave. Que producen rarezas en la interpretación actoral. Una cierta insatisfacción ante el espectáculo teatral. Y eché de menos que hubiera una LADY Macbeth.

         Y por último, en la noche, tradición y ritual del Canto de los Mayos. A la salida del teatro, ya el tiempo es ajustado. Sumamos el conjuro de Delfos con la petición de bonanza en las cosechas y para propiciar una vida mejor.

         Obra destacada es la Cruz múltiple del arquitecto y artista Vicente Martínez Gadea, nueva, estrenada y expuesta.
       Cada año, el museo “Ramón Gaya” estrena obra de arte en torno a esta celebración de la exaltación de la Cruz. Y la encarga a un artista de renombre y prestigio.

      Con el canto de los mayos, donde la figura central es María, se pide muchas cosas, pero la más importante es que las cosechas sean buenas, sin riadas, plagas ni granizo.
       En algunas puertas de iglesia, se ofrece, gratuitamente a los visitantes, bizcocho y mistela, bebida dulce y levemente alcohólica.

     Como en la iglesia de san Miguel, donde preside una Inmaculada de Salzillo, destaca también el bizcocho de chocolate, entre otro tipo de buenos bizcochos. 


       —    “¡Está de vicio!”, dice una señora a otra. Me acerco y les doy la razón.

       —    Y de la mistela o vino viejo, ¿qué me dices?

       —    Pues que da equilibrio el ‘vicio’.

       Esta actividad de los mayos dura dos horas, desde las diez de la noche, que se inaugura en la plaza de la Cruz hasta que se cierra en la iglesia de san Antolín.
         Como he debido ir con cierta premura, pues la sesión de teatro concluyó a las once menos cuarto, no voy a nombrar las diferentes “Cruces” (han aparecido nuevas y se ha notado algunas ausencias).




        Procuré no perderme la amabilidad de los que administran la cruz de san Nicolás y en la iglesia de san Pedro, donde los dulces y la mistela se ofrecen con generosidad.





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            Apunto que este 30 de abril se transformó como un texto clásico, en la conjunción que ofrece la experiencia y la distinción de lo humano. (Decía el filósofo Baruch de Spinoza, que un texto clásico merece, cuando menos, el mismo amor y respeto que tenemos con nuestros contemporáneos).


       Ya digo, este 30 de abril murciano es ya un hecho clásico. Se vive la experiencia al considerarlo como un compañero de vida. Lo vemos como un clásico. Camino de experiencias que se construye y se mejora. Con un punto misterioso al compartir las experiencias vitales ordinarias, se ha acrisolado como extraordinario.



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         Tema unificador, central, que sujeta y une todo el día, es el tiempo. Y, aunque sea forzar, traemos aquí dos ‘días’ singulares:
      · Dublín, en Irlanda, tiene su “Bloom’s day” (día de Leopoldo Bloom, que se extrajo del “Ulises”, del escritor James Joyce), seña de identidad cada 16 de junio.
     · O de la película italiana “Una giornata particolare”, con motivos mucho más preocupantes, pero de quien obtenemos para el 30 de abril murciano lo de que sea ‘una jornada particular’.

Sí, ya sé... Está permitido sonreír ampliamente.
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NOTA.- [Es víspera también —no lo olvidamos— que dejará paso abierto, en unas pocas horas, a las reivindicaciones sindicales en público, al hecho doloroso del paro y el desahucio, y la precariedad laboral. Manifestación del 1º de mayo, por la Gran Vía. Es y pertenece a otra perspectiva social, exploración y comentario. Cada asunto, en su momento].

viernes, 29 de abril de 2016

Del CRISTAL al VIDRIO. Arte, decoración, artesanía y fábricas

       
     
      Un vidrioso recorrido por el entorno poligonal de los lugares geográficos de las provincias de Granada y Almería:
Puebla de don Fadrique, Huéscar, Castril, María, Los Vélez y Orce.
    
 Ha introducido el acto la responsable de las actividades culturales y comunicación, LETICIA VARÓ, quien ha desplegado una breve y acertada ruta de lo que significa el contenido de la conferencia

"Fábricas de vidrio en Puebla de Don Fadrique, Castril y María en los siglos XVIII-XIX",

           y ha presentado al geólogo José Fidel Rosillo, que ha engarzado una disertación expositiva, bien estructurada y organizada, histórico-lineal, ilustrada con abundantes imágenes. 


     Lo primero, establecer la diferencia entre

   · ‘cristal’ (materiales resultantes de un proceso geológico, volcánico -como la obsidiana y la piedra pómez-  que ofrece la Naturaleza) 




 
  · y ‘vidrio’ (resultado del trabajo humano hecho con finalidad tanto funcional como artística), que se usa para vidrieras, ventanas, lentes, botellas y objetos de gran variedad.


    Lo segundo, mostrar los objetos de vidrio y los que forman parte del Museo de Bellas Artes (MUBAM).

    Y lo tercero el animado coloquio que ha seguido a su exposición, que ha tenido aportaciones en diálogo técnico-artístico.
     
Pero nos quedamos en la pregunta de una niña y la resaltamos, sin ingenuidad, con sentido común y como una campanilla que llama y despierta la sensibilidad.
     La cuestión que plantea la niña es que, puesto que existen los yacimientos accesibles de las tierras y los materiales (sílice, carbonato de sodio y caliza) con los que se hacía y se puede hacer piezas de vidrio, ella estima que podría recoger y llevarlas a casa y, allí, hacer artesanalmente sus propias obras de vidrio.
   
  La pregunta de la niña está hecha con toda lógica, con ilusión y, en su aparente simplicidad, es una llamada a la acción y a la invención. Es además un proyecto de futuro: piensa que se puede recuperar la fabricación de objetos artísticos y decorativos de vidrio, desde un plano artesanal, singular.

Punto de inflexión, de silencio antes de la respuesta.

    Con razonada prudencia, le ha respondido el conferenciante José Fidel Rosillo, que sí, que es fácil hacerse con esas tierras, pero ha expuesto las enormes dificultades, -lo que lo hace inviable-, de poseer al efecto una instalación en casa, o de construir una pequeña fábrica familiar, ya que los peligros de la manipulación, el consumo de energía es altísimo y los costes muy elevados. Además de otros cuidados. Para hacerlo mínimamente rentable se necesitaría un proyecto que, a la vez que recuperara la identidad peculiar de los objetos históricos de vidrio de la zona, se iniciara un camino artístico innovador en los nuevos objetos que se fabricaran.
    

La niña, con visión de posibilidad, nos remite, insta y llama, con su ejemplo e ilusión, a los especialistas todos, desde quienes manejan los hornos hasta los historiadores y los museos, a recuperar una actividad que desapareció en la zona hace ya casi doscientos años.

      
         Hay que saludar con esperanzada alegría el estudio y la iniciativa -que podemos situar con epicentro en Puebla de don Fadrique- del geólogo conferenciante y de los miembros de su equipo, presentes esta noche en el MUBAM, para que se recupere y sea polo de atracción y de mérito artístico por sus objetos de vidrio, sumándose así al bosque de las secuoyas, también a las santas compartidas en rivalidad con Huéscar, (Alodía y Nunilón), al “Cascaborra”, a las tapas… Y a todos los habitantes que acogen con agrado a los forasteros (que denominan ‘polacos’): porque, con toda probabilidad, con el asunto de los vidrios, aumentan los motivos y las frecuencias para visitar la Puebla.
      
 


Un preparado y buen momento y resultado los de esta actividad.
      Aplauso.

jueves, 21 de abril de 2016

“CAMAFEOS” EN PUENTE TOCINOS, MEMORABLE COYUNTURA

         

       ¿Por qué caminamos senderos y espacios culturales?
  
Es la cultura del libro, experiencia y placer.
     
             Entonar textos en la propuesta de transmitir mensajes e ideas ante público heterogéneo, es un juego de fuego que no quema, y estimula la sensibilidad de quienes asisten, investidos en la vocación de lo que las palabras contienen.
    Unas veces, el empeño es creer que lo que se hace es fundamental y, otras, nos sentimos minúsculos, a la vez, cerca y lejos, por si no se alcanza a los corazones.
   Ideas, formas, lenguaje, contenidos, distancias... Esta ocupación y labor consiste en repensar todo esto como aprendices.
   
   “Camafeos” es libro que se presta a la lectura en público. Aun en la cadencia y continuidad de la técnica de presentación, cada vez se renueva el texto, que se adapta a las circunstancias de la sala y de público donde se expone, del orden de intervención en la lectura y los personajes-camafeos que finalmente impregnen el aire. 
     Como el río Duero del romance escrito por Gerardo Diego, el libro “Camafeos” es el mismo pero el agua riega tierras distintas.
      Sirve como metáfora y como acto. Porque, seguro y fuerte, late en la pugna por el pan de la palabra escrita y el anhelo de ser escuchada en el amparo de un escenario vivo y cultivado.

     La presencia del narrador, Santiago Delgado, propicia que crezca la verosimilitud de los textos irradiados desde el libro, tanto en la mente de quienes pueblan la sala como en los que ofician la ceremonia de voz modulada y gesto cercano. Es acertado que el autor irrumpa en su contenido y ordene el concreto universo literario desde los textos, sin espejismo.

    Correspondía ir a Puente Tocinos, en un complejo de edificios socioculturales: Club social, Biblioteca y centro de mayores, ubicados y colindantes en la plaza de América y calle Miguel Hernández. Un espacio para la cultura, la palabra y la convivencia.
  
      Comienzo puntual en el horario, con la guía y referencia del atril, se procura que la calidez viva de las palabras, fermente, se agite y, desde el escenario, se extienda al ámbito del salón.

     El grupo de teatro leído “Canna brevis”, por distintas confluencias, ha acudido aligerado de componentes, que han podido superar los inconvenientes surgidos.
   
 Un público importante: 45 asistentes, espectadores, en amplia mayoritaria femenina, entregados a la audición y mirada de la lectura dramatizada. Y cómplice, en la atención y seguimiento, señal de que la palabra ha calado: asienten con movimiento de cabezas cuando se les nombra situaciones humanas, las adversidades difícilmente superadas, el amor correspondido y el que se rompe, las infidelidades conyugales, la historia del tiempo hecha y soportada, mujeres que quedaron oscurecidas por las costumbres injustas que aquí se remueven.

     Y se ordenan en línea de aparición:

    · “Medea”, que cobra nueva vida en la palabra segura y el gesto entregado de Pepa Alcaraz.






   · Doña Mencía de Mendoza, en la expresión áurea y sonora dicción de Sonia Varó. 









 

· Catalina de Aragón y también la quijotesca ‘Maritornes’ arriesgadas por Santiago Delgado.





  · La docencia de Fátima de Córdoba y “La Mulata” de Velázquez, en enérgica e inquieta expresión de Juan Soriano.
     Quien también entregó la propina de “Canna brevis”, en recuerdo y homenaje, por su abuelidad, a Ángela Sánchez—Lafuente y su recién llegado nieto Mario.

    El texto impreso lo aguanta todo y bien. Pues sin que crujan las colañas, la improvisación sumada ha resultado humana a la vez que literaria.
   
   


       En Puente Tocinos (“Bacon bridge”, tópica nota de humor), se ha respondido con la pulsión que trasgrede lo previsible, en un espacio habitado por palabras leídas en voz alta y que, más allá de la literatura, fuera del texto o por él, se ha vivido la realidad de que forman parte las vidas de todas y cada una de las personas que llenaban el salón, junto con las vidas de las veintiséis mujeres de “Camafeos”.

        Cuando se emprende un recital ¿se sabe realmente adónde se va?
      Se hace a la mar la nave del misterio en la que ni siquiera el espejo interior refleja las incógnitas. Los espejos que nos recuerdan que al otro lado hay una realidad tan verdadera como el escenario que instantes después se habita. O es, por el contrario, que los espejos proponen una fuga, un viaje en la ficción.
    
        A la conclusión, se ha producido el acercamiento de los asistentes, que derraman y envuelven en felicitaciones personales por la labor hecha.



     Pocas situaciones cotidianas más misteriosas que cuando esperas que unas personas ahí, que personalmente no has llamado, vienen y se quedan. ¿Qué pasa ahí adentro?

     Ya en la calle, la bibliotecaria, su marido (el que hacía fotos) y otra señora se nos acercan y nos felicitan. La bonanza de la noche invita a conversar. La bibliotecaria de Puente Tocinos, mujer que lleva la iniciativa, al indicársele la asistencia abrumadora de mujeres y que hombres, los justos… en noche de fútbol, primero se muestra contenida y prudente; luego, comentando la evidencia y habitualidad de que los hombres son más remisos a acudir a este tipo de actos; ha sido como colocar el balón en el punto de penalti:

—    Es que las mujeres somos más sensibles e inteligentes.

   Rubrico que, efectivamente, ha sido un público excelente. Y se agradece este crisol en la presencia. 
      Ella ha informado de que estaban presentes tanto las mujeres del Grupo de teatro del club social como las del grupo de lectura.
    Comprobamos un fehaciente dato más, un lujo: las mujeres leen y se ocupan en las complicadas y conmovedoras actuaciones teatrales. Mujeres depositarias de los estímulos culturales.
     Debería existir una señal pública que informara, como las de tráfico, con alegre precaución, en activa consideración y reconocida delicadeza ante la mujer que lee y participa.

     (Solo una mujer se ha ido antes de concluir el acto; pero, previamente, se ha mirado el reloj y, con inquieta expresión, (fantaseo), creo que pensaba:

—    “Con lo bien que estoy aquí y tengo que irme para hacerle la cena a alguien”.

       La literatura debería abordar que el recital vive en el centro de una poética. En respuesta a la cuestión que, a raíz del fenómeno, deja a la afición con la miel en la boca.
Y todo ello en el fragor sin la presión del náufrago.

Canna brevis, con sus ocho agentes de la dramaturgia de la palabra dicha en voz alta y clara, prepara producciones más complejas, en su línea ascendente de practicar un “teatro leído de arte”.

     Y así será el próximo 27 de mayo, por el 750º aniversario de la Virgen de la Arrixaca. Lo que, ni qué decir tiene, se prepara con gusto e ilusión.