¿Qué hacer con el legado recibido, cultural y humano, que es permanente?
Cuidado, respeto y difusión.
Alguien llega a lo que debiera ser un campo fértil y se
encuentra un terreno yermo, delimitado aunque sin cultivo, un páramo. Tiene dos
alternativas: acomodarse entre lamentos en la intemperie y pasar el tiempo; o
bien, con el ímpetu de las ideas claras, con la fortaleza del objetivo limpio
de que la realidad sea otra, entonces remangarse y protegido mínimamente de las
inclemencias, con las escasas herramientas de aquella coyuntura, hacer que el
agua llegue y riegue. Tras el trabajo mantenido de ese alguien, valiente,
persistente y sin descanso, renovando el objetivo en la lucha contra la
inhibición ante el necesario cultivo, las espigas emergen sólidas, los
sarmientos consolidan la viña, y el olivo, de crecimiento parsimonioso pero
dinámico, ofrece los primeros frutos para obtener aceite de calidad suprema.
Es una labor intensa, esperanzada y paciente de la agricultura mediterránea por excelencia:
· el trigo, básico para el pan, como el pensamiento lo es para la vida y la convivencia.

· el olivo, generoso en su fruto para el aceite, es árbol resistente y duradero en el tiempo, con la fortaleza de los habitantes que acertaron a pasar del Mito al Logos.
Como el empeño de Paquita Moya, y el esfuerzo de María Teresa Beltrán, de Charo Guarino y Diana de Paco.

En el origen, Grecia y Roma, que crearon lo que es herencia de todos.
En el último cuarto del siglo XX, el fructífero trabajo de la profesora Moya del Baño, traductora canónica de Ovidio y sus ‘Heroidas’.
Esta docente entregada, (familiar y cariñosamente conocida
como Paquita),
su esfuerzo desembocó positivamente en la creación y funcionamiento de los
departamentos y áreas de Filología y Cultura Clásicas en la Universidad de
Murcia.
Lo primero, el patrimonio de lenguas y culturas clásicas.
Que no se nos olvide: no ignoremos lo que nos pertenece y que debemos mantener
fresco y renovado.
Y, otra modalidad de herencia: la del esfuerzo y ejemplo de Paquita Moya
del Baño para la solidez y
vitalidad del legado grecorromano.
Internados en el siglo XXI, una brillante idea de la doctora Diana de Paco Serrano, se implementa, en el año 2012, con actos programados y participativos, manifiestamente orientados a la difusión y conocimiento de las Lenguas y Cultura Clásicas, para que no se ensombrezca y, por desidia, lleguen a desaparecer del curriculum de Bachillerato.
Llegan nuevas docentes con este panorama y se suman a los
proyectos, como lo es la doctora Rosario Guarino Ortega, profesora y poeta, que
añade modalidades y nuevos matices para el estudio y vitalidad de las Lenguas
Clásicas.
Aparece y se consolida la asociación de profesorado y,
también, la Sociedad Española de Estudios Clásicos (SEEC), que preside la
profesora María
Teresa Beltrán Noguer, quien estimula, respalda y alienta las
acciones y proyectos para la renovación dinámica en el estudio y difusión de la
Filología Clásica.
Confluyen estas 4 profesoras emprendedoras en los vértices
del rombo, vorágine de actividades para lenguas clásicas y Humanidades.
(Indudablemente, hay más implicados, con participación
modulada. Las cuatro profesoras mencionadas son cardinales).
(Como las respuestas a lo que
Bertolt Brecht formula en su poema “Preguntas a un obrero que lee”: “Tantas historias.
/ Tantas preguntas”).Y ¿qué ha ocurrido en la mañana del 17 de noviembre, en el acto abierto al pueblo? (mejor que decir “público”, que contiene algo de pasividad).

Centro neurálgico donde se vive en la herencia clásica recibida, (contemplada y recogida en
los planes de estudio). Conscientes de ello o no, todos la llevamos impresa,
como mínimo, en la lengua que hablamos.
Ágora en la sede universitaria, también para los estudiantes de
Bachillerato, foro abierto a toda la sociedad, para la dialéctica, para los
vivos textos clásicos, para el teatro, para reconocernos herederos de un
patrimonio común, que compartimos siempre y que se remueve en estos días, en la
fecha cabalística de 17-11-2017.

“Yo conozco mi herencia, ¿y tú?”
Acudimos, con la camiseta simbólica y comprometida.
Como canta Franco Battiato:
“Mr.
Tamburino, yo no quiero bromear,
pongámonos la camiseta,los tiempos cambiarán
somos los hijos de las estrellas
y bisnietos de su majestad el dinero…”

Lectura y dramatización de textos clásicos grecolatinos, mediante otros caminos que abundan en la importancia de la cultura y las humanidades en el sistema educativo.
Este año han sugerido que los textos
estén relacionados con OVIDIO para conmemorar el bimilenario de su muerte.
Y sigue martilleando la pregunta:
“Yo
conozco mi herencia, ¿y tú?”
que invita y alienta para fortalecer el conocimiento de las raíces
culturales y del valiosísimo legado que Grecia y Roma, como hoguera que se
enciende y necesita el continuo cuidado para que no se apague, pues no es vaso
que simplemente se llena.
¿Qué significa el nacimiento y desarrollo de lo que entendemos por Cultura Clásica, de los mitos y símbolos que conforman nuestra identidad?
Es algo comúnmente aceptado que hay unas características
propias y definidas, una serie de rasgos particulares que, unidos a ciertos
ritos y símbolos, conforman lo que llamamos Cultura Clásica.
Durante mucho tiempo se presentó la formación del carácter y
las peculiaridades de las personas en el área geográfica en torno al
Mediterráneo, como un proceso secular y paulatino en el que se desarrollaron
estos rasgos.
En la construcción de la identidad, los
mitos forman parte de la narrativa de la historia, fundamental para la
literatura, las artes u otros géneros de conocimiento. Sentimiento
de comunidad humana con lazos o vínculos comunes.
En el ocaso del interés por la figura del "héroe",
habrá, todavía, quienes se pregunten si existe realmente la herencia cultural.
El pasado se proyecta hacia el
presente.
¿En qué aspectos de lo que somos podemos rastrear la
influencia de los mitos griegos? Los mitos son una parte limitada del mundo
griego.
Reflejan la gran imaginación de los griegos, su capacidad
para crear un mundo de dioses y diosas de enorme humanidad. Los dioses griegos
son tremendamente humanos, son también divertidos, patéticos...
La mitología pasó a formar parte de las ficciones poéticas,
pero permaneció. La noción sobre el alma, la inmortalidad del alma, la ética,
la conducta social, eso ya estaba en Platón.
En Sócrates está
la universalidad del logos por el diálogo, y su mayor ejemplo son sus últimos
días.
La psicología analítica nos enseñó que los símbolos se
inscriben en la información genética, lo que recibimos en nuestra herencia
cultural y ayudan mucho a comprender y a transmitir. Son más que mitos o
estereotipo, en los que se reconoce la herencia cultural que constituye la raíz
de Europa y de las naciones surgidas con su aliento.
¿Cómo se percibe que los saberes clásicos sufran el
arrinconamiento de las Humanidades?
Hay un desprestigio general de las Humanidades: esta
sociedad, pragmática, solo busca el bienestar económico y nada más. Y por otro
lado, hay un problema dentro de la propia universidad, un problema de falta de
fondos; cada vez hay menos profesores, una mayor penuria para comprar libros,
para acondicionar despachos...

Es un proceso histórico como matriz de una tradición que no
podemos menos de asumir y de una herencia que, a la vez, no podemos ya heredar
sin más.
La enseñanza media tenía sus profesores de griego, de latín.
Ahora esto ya no es así en la enseñanza pública.

La sociedad griega, que está en la
base de la nuestra, sintió la libertad, la humanidad que
permitió la democracia, la filosofía, las matemáticas. Cuando uno lo compara
con otras civilizaciones se da cuenta de que los griegos han sido el pueblo con
más capacidad de aventura que ha existido. La ambición del hombre
por someter a crítica todo lo heredado: vida, historia, cuerpo,
lengua.
Tenemos
mucho de los griegos; más de lo que pensamos. Tenemos ese sentido de la
libertad, de lo importante que es la conciencia individual. De ellos nos viene
el gusto por el arte, la apertura hacia el mundo.
En los textos griegos en concreto, se pierde en la
traducción, la música, la belleza del léxico... pero siempre se conserva lo
fundamental.
Como ejemplo, la
lucha por la dignidad. Es el lema que late en el interior de «Troyanas»,
texto de Eurípides
Ciudadanas de
Troya; “Troyanas” encontramos en todas las épocas y
en todas partes. Troyanas son las que resisten, como Lisístrata.
Habla de esas mujeres, de cómo sufren, de cómo se las reparten, de cómo los
vencedores en las guerras destruyen culturas y lenguas...»
Hay una lucha por sobrevivir, por mantener la dignidad. Aquí las
mujeres lloran porque sienten dolor, pero hay resistencia en ellas. Y, por
encima de todo, Hécuba es una mujer que, a pesar de haberlo perdido todo, no deja de
luchar: Hécuba es la madre universal.
En la obra que
han representado alumnas, estudiantes universitarias de segundo de grado de Filología Hispánica, se subraya
la grandeza de las mujeres en una situación tan extrema y
calamitosa como es una guerra. Es un canto a la resistencia y la fortaleza.
Utopías
La esperanza de
alguien, en plural, que cree en la humanidad, en la filosofía y la ciencia: la
ética del respeto de los unos por los otros sólo
se consigue con un aprendizaje arduo en la vida familiar y académico donde el
ejemplo es fundamental. Para aceptar lo que realmente somos hay que desarrollar
un conocimiento de la vida humana en el contexto de la vida total a la que
pertenecemos. Y conocer que, al llegar a este mundo, ya disponemos de un legado
grandioso, amplio a la vez que sencillo, honesto y eficaz.
El Renacimiento
europeo se produjo por una vuelta al «pasado» grecolatino, creó el mundo
moderno. Hay que superar ese análisis que dice que
los mitos son «mentira» y recoger toda la herencia del pasado: Egipto, los dioses griegos y romanos, los mitos
bíblicos y cristianos, las leyendas medievales, los mitos artúricos, la
alquimia, los cuentos de hadas...
En un amplio movimiento hacia la imaginación y la poesía.
La misión del
intelectual es terrible: debe tomar partido.
Toda la herencia
resuena en las páginas como esperanza y como ejemplo para el mundo. Porque
tiene capacidad de transmitir su energía en un momento en que lo populista y lo
radical devoran la consistencia anímica de Occidente.
Hasta el punto
de que, aunque quisiéramos desprendernos, aunque donáramos nuestra herencia
clásica, no se pierde: afianzada está y se extenderá a quienes la compartan.
Ha sido un
jornada bella y emotiva, pues el conocimiento se ha extendido en el ámbito.
Espoleado por
quienes hemos querido participar, los chicos y chicas de Institutos de
Enseñanza Media; y también, entre otros y otras, -otra vez ‘silenciar’ a muchos
profesores e intelectuales que han puesto, en el aire fresco de la plaza de la
Universidad, su párrafo; ente otros/as: la profesora Virtudes Serrano,
así como componentes del grupo teatral -que actualmente trabaja en “El Juglarón”- con textos de “Ovidio-Corina”, (bella creación de la escritora Isabel Barceló), de los que destacamos:
el poeta
Sǿren Peñalver,
el escritor Santiago Delgado,
así como componentes del grupo teatral -que actualmente trabaja en “El Juglarón”- con textos de “Ovidio-Corina”, (bella creación de la escritora Isabel Barceló), de los que destacamos:
“Si estás aquí como amigo, ahora que mi locura
toda se ha desvanecido ya, átame las manos, pues se han hecho merecedoras de
cadenas. Sí, ha sido la locura la que lanzó mis brazos insolentes contra mi
amada. Y maltrecha por mi mano furiosa está ella llorando ahora. (…)
¿Quién no me llamó “loco”? ¿Quién no me llamó
“bárbaro”? Ella nada dijo; su lengua estaba paralizada por un miedo pavoroso; y
sin embargo, su silenciosa mirada me hacía reproches; con sus lágrimas me hizo
reo, sin decir nada.
¡Ojalá que antes se me hubieran caído los brazos
de los hombros! ¡Habría sido una ventaja poder carecer de esa parte de mi
cuerpo! He derrochado una violencia loca para mi propia perdición, he sido
valiente y fuerte para mi propio castigo. ¿Qué tengo yo que ver con vosotras,
servidoras de la matanza y de los crímenes? Manos sacrílegas, soportad las
cadenas que os habéis merecido.
¿De qué
me sirven tus lamentos mientras se amorata la piel de mi rostro? ¿A qué amigos
llamas para que encadenen tus manos culpables, esas manos que me han golpeado
vergonzosamente a mí, que te amaba? No llames a nadie, sino a Ovidio, (ya que
parece que estabas fuera de ti) y dile, de mi parte, que no vuelva. Que si su
amor ha de expresarse con violencia, no lo quiero. Dale este recado: mi respeto
por él desapareció al primer golpe y en mí no hallará ningún vestigio del
antiguo amor.
¿Quién
desea tener por amante a quien le hace daño, aunque sea un poeta como tú,
famoso por componer versos sublimes? Podrás engañar los oídos de otros, Ovidio,
pero a mi corazón, te aseguro que no.
==oo0oo==
Gracias al
Departamento de Filología Clásica, Universidad de Murcia, singularizado en las profesoras Paquita,
Diana,
María Teresa
y Charo.