El tiempo detenido en las cosas es conocimiento y referencia del pasado. Nada escapa al paso del tiempo. En el ocaso ineludible de la vida, que haya belleza.
La muestra “Bodegones en el Arte” recorre España desde hace
algunos años. Aunque no es igual en todos sitios, pues en diversos espacios se aumenta el
número de obras en relación con la que ahora podemos contemplar en Murcia.
Esta técnica del bodegón, sin presencia
humana en los cuadros, contiene los enigmas del sendero, advierte del tránsito hacia
la última etapa. Quietud de los objetos, el otro lado de la dinámica humana. Mirar al ayer alienta el valor renovador.
Apetitosa despensa en las 'naturalezas muertas' repletas
de manjares.
Es, por tanto, un acontecimiento artístico, unidad instrumental que renueva
la visión.
Un cuadro puede mostrar flores en su momento más apoteósico. Pero las
flores morirán.
Esta exposición se edifica en esa verdad: la belleza y la degradación. Y contribuyen los textos en la pared (de García Lorca, Rafael Alberti,
Ortega y Gasset, el propio Picasso…

[Velázquez también exploró esta vía, con su bodegón de cocina, que no
está en esta exposición. Se alude por la permanencia en la Historia de esta
técnica].
Las obras absorben la mirada y pasa
el tiempo sin siquiera resentirse una sola vez. Las salas de la exposición
contribuyen y potencian la sugerencia en la mirada mediante un sutil luz o
contraluz.
Fragmentación de lo sencillo que evoluciona hasta lo grandioso,
congelado el tiempo.
—“Por
qué esos objetos y no otros?”, podríamos preguntarnos.
El arte reside en ese trozo de realidad que ha escogido el
artista y que seduce al espectador. Embellecer la tristeza.
Género pictórico desde los orígenes mismos de la Historia
del Arte, el bodegón
está en las paredes de las pirámides egipcias, donde se muestran mesas llenas de
alimentos que se pretendían para el consumo del difunto faraón. En Grecia y
Roma, el bodegón aparece en cerámicas y mosaicos.
Alegoría moral de la fugacidad de la vida, imagen mística y virtuosismo
en la técnica, el bodegón fue pretexto para la renovación de la
pintura, con Cézanne y luego con los cubistas. Género que sigue en vital resistencia,
un estilo que sobrevive a través de los siglos.Los bodegones, en su más amplio significado del término, con frutas, flores y otros elementos, son obras de fuerte personalidad y notable realismo.
Característica realidad y dominio del color, estimulan a compartir reflexiones, que laten en el recuerdo de la belleza. La realidad seduce, con inquietud, caminando hacia la belleza y el universo creativo de la realidad que emerge en arte. Sobriedad y bodegones abstractos. El concepto «bodegón» alude a un tipo de pintura muy determinada. Es un retrato introspectivo de quien lo realiza. Los objetos hablan del pasado, de la personalidad. Podemos leer entre líneas.
Encuentro artístico que se refleja
en distintos formatos.
La muestra recorre, a través de más
de cuarenta creaciones, obras de arte que firman Picasso,
Fernando Botero,
Juan
Gris, Rafael Canogar, Ramón Gaya, Antonio López entre otros.
Las exposiciones de la Fundación Cajamurcia raramente
defraudan. Y la de “Los Bodegones en el Arte” mantiene
y prolonga la tónica. Exposición bien planteada, además de la temática, lo que
se expone es didáctico: definiciones del bodegón, ‘naturaleza muerta’.
Antonio López está presente con la
Cena, exponente de la figuración, donde la realidad sencilla adquiere belleza.
Carmen Laffón, impregna de un aire
nostálgico sus armarios.
La cultura española es un valor
seguro. Los autores, presentes en sus obras, actualizan, sin
renunciar al pasado como presente cercano, la substancia del bodegón con los ingredientes
de siempre.
Obras que contienen señales, en las que
muestran la inteligencia de las ideas, artistas que ayudan a comprender mejor
la realidad.
Obra de Juan Gris.
'Botellas cubistas', de Rafael Canogar.
Hay que acceder al Centro Cultural Las Claras-Cajamurcia con
los ojos bien abiertos.
Salir y ver.