Un libro nace y se presenta en sociedad.
Causa turbulencia poética, cuando agoniza mayo, escuchar con
predominancia la P, oclusiva bilabial sorda, suena en los oídos
de acogida de la señal sensible.
Con P de Peligro escribe
y hace Carmen dádiva de su Poesía.
Con P de Pasado trae la poeta
a la madre e inunda el Presente.
31 de mayo, jueves, cuando la tarde se quiere hacer noche, la
sala de recitales y conferencias del museo ‘Ramón Gaya’ se llena en sus tres
confluencias.
Carmen
Gallego trae su poemario y lo somete, —más bien,
siembra y comparte—, en exposición pública.
En la primera fila, la presencia notarial de Eloy Sánchez
Rosillo, inspirado poeta de ecos y luces en toda la geografía hispana.
Oficia de maestro de ceremonias el inefable SØren
Peñalver, quien aventa las palabras en oración laica de un texto escrito por él mismo para la ocasión, en torno a la Poesía
que se remueve, inquieta y vital, en las páginas de “Loto Azul”, que Carmen
Gallego derrama plenas de vida.
Atestigua que la Poesía es riesgo extremo, las
palabras poéticas lo son para el trance, describen la lírica del conflicto, la épica
de la amenaza en expresivo vaivén.

Y envuelven los amigos, las amigas, y leen, en homenaje a la
amistad y entregado regalo para todos: Javier Marín Ceballos, Marisa López
Soria, Ginés Aniorte, Nadia Kostadinova…
Acto poético entrañable. Del que se sale con las preguntas a
la búsqueda de respuestas.
Carmen
Gallego, de repente se detiene como luz cegadora en
medio de las cosas, al lado de la gente. El cielo es una pared y si mira al
suelo la mano escribe en voz alta: “¿Qué es todo esto?”
Interrogación tan fuerte
que impulsa y desgarra, disuelve.
El mundo aparece cargado de significaciones, tantas que no
había tiempo para preguntas; la luz habitó el mundo de bosques, océanos,
ríos, las montañas con zarzas que impiden la escalada. Como teatro.
¿En qué momento los signos no son ya signos?
"A partir de cierto punto, ya no se puede
volver atrás; ese punto es el que hay que alcanzar", (dice Kafka
en su Diario íntimo).
Promesa de voluptuosidad, Las penas, el plomo atormenta, turba la
nostalgia. Trayecto necesario. Existe el deseo, existe el miedo.
“¿A dónde ir a buscar felicidad más fuerte que la alegría”
El sentimiento nace en un pasado que emerge del olvido. No
hay peligro de no ser. El tiempo, decimos, es reversible, perdido en las
palabras transparentes de la vida que huye de la máscara y se recoge en el
poemario “Loto Azul”, de Carmen Gallego.
El poema, como obra de arte, materializa la experiencia
personal, lo indecible. En el silencio renace la palabra. Sólo el grito se oye
entre la bruma espesa.
Y la voz poética sigue queriendo ser "comprendida”.
En los insomnios se abren los ojos a las tinieblas de evidencia
indiscutible, la revelación del fracaso, de lo irremediable. Y, de nuevo, el
pánico se disuelve en la luz.
Todo el mundo no ama, y si lo hace es solo a medias.
No hay comentarios:
Publicar un comentario