Diana de Paco ha tomado
vuelo a partir de su inicial planteamiento, -compartido en ámbitos ilustrados y
profesionales-, de que el humor es una enérgica respuesta a las épocas convulsas
y contra las acciones de sello violento.
Se
ha situado en la hilarante situación de qué hace con una charla que tenía organizada
y, de pronto, en la noche anterior, se le enreda, que casi se le desmorona.
Momento que se le hace dramático y así lo expone.
Las
sonrisas, en esbozo, no se materializan en la hilaridad de los asistentes,
porque se solidarizan con la angustia de la autora. El contratiempo mueve a la
complicidad.

- “Comprueben ustedes: es más fácil hacer llorar que estimular
la risa”.
Y,
por fin, Diana
descubre su juego: refiere la conversación mantenida por la mañana con Ángela,
quien es su presentadora hoy, profesora y compañera desde hace años; amiga,
siempre. Los elementos dramáticos que, vividos o asignados personalmente,
desembocan en lo cómico, por inesperado, por exagerado, porque la vida es
teatro:
- ¿Cómo lo llevas, Diana? ¿Estás dispuesta?
- ¡Ay, Geli!, que me he quedado in albis; que tengo tanto para decir que estoy agobiada,
-inquieta,
se lamenta Diana- ¡No sé qué va a pasar!
- Di lo que quieras, déjate llevar por lo que sabes y por lo
que tienes publicado y puesto en escena.
- Me inquieto: se me rebelan las porciones de mi conferencia,
luchan por salir primero, entre ellas y contra mí, -manifiesta agitada Diana.
- Te digo, Diana, que estás como Sancho, en el capítulo 43º
del Quijote, cuando se le agolpaban los refranes y no sabía cómo ordenarlos.
- Ni punto de comparación, Geli. Ya lo recuerdo. Y estoy peor.
- “Se me vienen tantos
juntos a la boca cuando hablo, -decía
Sancho- que riñen por salir unos con otros, -le trae la cita Ángela.
- A ver…, a ver cómo me dejas.
- Pues que don Quijote le dice a Sancho: “¡encaja, ensarta,
enhila refranes, que nadie te va a la mano!”. Y eso te
digo, Diana: que materia tienes, puedes y nos vas a agradar.
Con
la inmersión de Ángela, su animadora en el desahogo escénico, poniéndola en ambiente, Diana sigue en la conversión de la zozobra en humor, como estableció en
el inicio: hacer de la adversidad cualidad irónica, aunque sea tirando de lo
personal, reírse de una misma.
Ya
estamos en la conferencia que se hace a sí misma de la mano de Diana de Paco
“Teatro
para hacer reír”
(Algunos
ejemplos de recursos de humor en escena).
en
el Real Casino de Murcia, noche del lunes.
La
autora teatral persiste en sus elementos del drama cómico. Recurre a la
indicación de Platón, por la que el ejercicio físico aclara la mente. Sin pensarlo
más, se sube a su bicicleta estática y pedalea. Pero, vaya, tras el esfuerzo y
el ritmo, tampoco consigue así dominar las rebelión de los fragmentos en
disputa por ser los destacados.
A
ver si ahora…
Acaba
involucrando a su entorno más cercano: convoca la Asamblea de los Gatos. Acuden
‘Roberto’ y ‘Carlota’. Pero el primero, más veterano, se duerme –“luego no es divertido lo que digo”, -se previene Diana.
Y ‘Carlota’, más tímida y solidariamente femenina, mantiene la mirada, pero
calladita.
Tras
ello, Diana
concreta algunos pellizcos sobre los colores del humor fácilmente asignables:
blanco
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negro
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verde
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marrón
|
amarillo
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Infantil y poético
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Con la muerte de por medio
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Tintes sexuales
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Suciedad escatológica
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El humor chino
|
La
referencia erudita se va hacia Hipócrates, y la relación entre el humor y
los humores del cuerpo (colérico, melancólico, sanguíneo y flemático). Para
concluir esta incidencia, afirma que el humor puede envolver de satisfacción nuestras
vidas.
La
oradora ha establecido los polos de su conferencia, de los que obtiene los
orígenes e influencias de su humor.
Humor
y comedia no son lo mismo, aunque, a veces, caminen juntos:
Diana
Aristófanes Pirandello
Miguel Mihura E. Ionesco
Es la panorámica de la risa y el humor.
En
su desarrollo, Diana
ha concretado características teatrales de estos dramaturgos, sin nombrarlos. Ahora
los señala y los nombra: todo encaja con lo dicho en primera persona. Los elementos
que estos autores comediantes manifiestan en su forma de hacer humor, recogidos
y puestos en escena tienen cabida en sus obras.
Los
cuatro autores tienen relación entre sí.
Desde
Aristófanes (comedia antigua), junto con Menandro, (máximo exponente de la comedia
nueva), se consolidó:
· la exageración cómica
de los rasgos físicos, así como los contrastes y antagonismos entre los
personajes.
· Alusión a Dionisos, dios del teatro, el exceso y el desenfreno.
· Los animales en
escena, con características y comportamientos humanos: la fábula.
· El humor grueso,
-de ‘sal gorda’- y el escatológico, (seamos ‘delicados’: caca, pedo, culo, pis…).
· Miguel Mihura, llama ‘Dionisio’ al personaje
central de su obra “Tres sombreros de copa”, quien se manifiesta bohemio en
contraste con un mundo ordenado, burgués, hipócrita; y otro, fuera de la
rutina, libre y vital. Dos mundos a los que «solo salva la humanidad de
Dionisio y Paula», sus protagonistas. Mihura incorpora elementos que más adelante
se encuentran en el teatro del absurdo.
· Eugene Ionesco, con su teatro del absurdo de
“la Cantante Calva”, parodia de la cotidianeidad de la vida: días idénticos, el
tiempo parece no avanzar. Cómo dos personas pueden hablar todo el día sin
decirse nada de valor, hablar por ejemplo de la comida con pasión y marronismo. Y esto resulta cómico.
· L. Pirandello, que también tiene elementos
comunes a los anteriores, como la crítica a la sociedad de su tiempo y la metateatralidad: desdoblamiento y multiplicidad de los
personajes; teatro dentro del teatro, que plantea en su obra “Seis personajes en busca de autor”.
Este
es, en síntesis, el linaje y los puntos cardinales de influencia, en los que se
sitúa Diana
de Paco. Absorbidos en su tránsito desde sus primeras dramaturgias, de tinte
trágico, hasta llegar a las obras cómicas. Con “Obsession Street” surge su
interés por lo que ocurre; y es en los bares donde la sitúa, lugares en donde
la gente habla libremente.
Se
ha referido a su reciente estreno teatral, “De mutuo acuerdo”, donde adopta el
punto de vista del hombre en el caso de la separación sentimental, con todas
las situaciones hilarantes que ello contiene.
Había
y hay más de qué hablar, teatralmente; por ejemplo del teatro escrito y
publicado, (‘El Teatro también se lee’), y de lo representado en sus “Menudencias”.
Todo
no se puede decir, así, en un rato.
Nos
hemos quedado con ganas de más.
Ya
habrá una próxima ocasión.
Leer sobre el humor, ese sentido, a quien algunos consideran el sexto de los que tenemos, siempre es un placer. Un sentido que consigue aunar lo físico, en forma de sonrisa o carcajada, y a veces hasta de lágrimas, con lo intelectual, en cuanto que requiere una comprensión previa, una complicidad con lo que se lee o, en este caso, con lo que se contempla en el escenario.
ResponderEliminarHe leído con interés tu crónica sobre esa conferencia, en la que, además, nos ofreces el "andamiaje" con el que Diana de Paco la enfocó,que constituye, como bien explicas, un recurso humorístico en sí mismo.
Muchas gracias por tu comentario. Agrada leer tu sensibilidad exigente sobre el humor, donde quiera que éste se manifieste. Hablar de l humor en el teatro, a la vez que se hace, se construye teatro es, diríamos, un privilegio.
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