en un recital incandescente
A los componentes
de “Canna brevis”,
grupo de Teatro leído
-APROMUBAM
También para Aurora, Paquita,
Vicente y SØren
Imaginemos una figura geométrico-artística concordada de cinco vértices.
Santa TERESA: aporta los Poemas.
Santiago Delgado: selección, comentario y puesta en escena.
Idea escénica y selección del escritor Santiago Delgado, que les ha puesto comentario a cada cual, con la finalidad de sugerencia exegética en el acto poético.
La dibuja la profesora y dramaturga Diana de Paco, en su introducción al acto.
Así, sitúa las órbitas de las esferas angulares.
En
el vértice central y superior, bullen siete poemas de Teresa de Cepeda y
Ahumada, monja de enorme despliegue y energía literaria en su camino de santidad.

El vértice superior derecho lo aporta el profesor universitario Vicente Cervera, con recitado de poemas de santa Teresa, acompañado musicalmente por dúo de mandolina y guitarra.
Situada en el ángulo-base izquierdo, la intervención de la profesora, versada latinista, Paquita Moya, quien es de filóloga pasión clásica por la santa; comenta el séptimo poema: “Vivo sin vivir en mí”, por el que siente inclinada devoción.
SØren Peñalver en la esfera
derecha de la base, con poema propio, “A Teresa, en sus desposorios”, y final que será
duplicado con eco, en un bis, por el profesor Cervera.

Ya lo tenemos:
un habitado territorio sin aristas y en relieve lírico, delimitado por cinco esquinas
de cristal limpio, incrustado en un marco físico que predispone y ayuda: la
iglesia de san Juan de Dios, pequeña y acogedora, diferente a los otros templos
murcianos, de interesante contenido, estética y acústica magníficas. Una
auténtica joya.
Si a lo que ha
ocurrido aquí el día primero de diciembre lo llamamos “recital”
sería una simplificación. Si ampliamos y lo calificamos de evento
poético-musical, seguiría limitado. Porque a lo literario y sonoro, se suman y sobresalen
recios trazos ascético-místicos, contenidos en la sensible poética de Teresa
de Cepeda y Ahumada, religiosa que será santa. Y que la confluencia sugestiva,
creada para la función, nadie se sustrae, impregnada por la labor de quienes miran
y hablan de frente, en el mismo plano que los espectadores.
Quienes lo
vivieron, lo dicen. Y para quienes no pudieron asistir, lo indicamos aquí.
Vengo y digo
que, las compañeras e iguales del grupo teatral “Canna brevis”, parece que
forman un Coro por su intervención coordinada en frases. Pues bien, no son un
coro sino voces femeninas coordinadas, -mezzosoprano y contralto-, singulares
actrices de características diferenciadas y confluyentes.
En aproximada
y restringida descripción –resistirá por concisión, y es incompleta-, se afirma que la
intervención de cada quien está marcada:
·
Ángela
Sánchez-Lafuente, voz enérgica, vibrante y sincera, compensada con la
brillantez de sus agudos sonidos, voz convencida y convincente en lo que
manifiesta y revela.
·
Charo
Guarino, voz de naturalidad dulce, envuelve desde su origen y escucha con
energía de vocación integral; alisa las
aristas de las palabras, sin disimular el sentimiento: gesto de autoafirmación
y de éxtasis a un tiempo.
· Sonia Varó, voz de dorada sonoridad sensible, locución bronceada y cálida, sonido de vibrante como de aro del precioso metal mecido en terciopelo que vuela hasta el más recóndito oído, pues habla desde muy adentro.
· Y Pepa Alcaraz, voz clara, explícita y
sin concesiones; de apasionado canto y armoniosamente fortalecida por su
expresión escénica y la alquimia de la combinación de sonidos, con la que
imprime musicalidad en el clima apropiado.
Cuatro voces interpretativas
que se afinan en semicírculo y se despliegan como segmentos de vapor teñido de
matices y colores. Y que, a estas alturas, no es factible el descenso al
anonimato.
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Elogio de la Música y sus intérpretes.
"La música llega al alma por su verdad,
sin necesidad de que medie la razón"
1.-
El dúo de mandolina y guitarra ha llenado el espacio de notas enternecedoras,
como quien siembra y esparce pétalos, acompañando al profesor Vicente Cervera.
2.- Mónica Iniesta, pianista y sensible intérprete, en aporte de partituras leídas con intención, ha conseguido que el
instrumento de teclado exprese y acompañe a la poética palabra con los sonidos
de clave, pertinentes al momento lírico, y adecuados emotivamente.
Mónica, con su
interpretación, ha mostrado la profundidad del momento, desde Bach y Vivaldi a
la música de sugerente ironía benévola de Morricone, en una persistente lucha
contra los lugares comunes. Es de reconocer que haya seleccionado las piezas
musicales con el encanto de las señas de identidad del rítmico momento, con esclarecedoras
páginas musicales, que imprimen la vigencia histórica universal y dinámica del
verso de Teresa de Ávila.
Mónica Iniesta, sentada al clave
acompañando a voces en solo destacado y en coral, con dominio
pleno de la interpretación, nos ha sugerido un
rápido viaje, más allá de lo lejos y visto de cerca, donde se permanece y se evoca.
Al regreso, en lugar de recuerdos, volvemos con música y emociona al son de la
acústica de película.
Ha
distinguido los aspectos que se deben resaltar, la distinción en el equilibrio
entre la armonía, el ritmo y la melodía.
Mónica es de los músicos
que aprovechan la oportunidad y la capacidad para hacer, no en términos oscuros,
y sin bajar el nivel. Ha iluminado el ámbito con lo que hay en la partitura, en
una comunión entre lo latino y lo centroeuropeo, transmitiendo medida en la pasión, emoción en los compases, con
dignidad y seriedad, pues pulsa diálogo y puntos de encuentro.
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Todo esto no
es solo un evento cultural, sino un foro interesante para quienes quieran
conocer una apuesta firme ante la preocupante vulnerabilidad
de la cultura.
Un lenguaje universal, que se entiende. Y dirigido y abierto a un público potencial muy grande aún por activar.
En ello
estamos. Y que se note el entusiasmo.
Gracias, Juan, por ese detallado repaso en el que laten la amistad y la satisfacción por un acto del que fuiste parte sobresaliente. Tu voz profunda y bien timbrada fue el eco de la voz de Dios a quien el alma replica en la de Pepa Alcaraz, humilde y serena, recatada y entregada a un tiempo. Enhorabuena, porque tú también eres Canna Brevis.
ResponderEliminar¿Cómo puedes describir de una forma tan lírica y colorida los matices de esas voces femeninas? Tenías en la nuca el aliento poético de la Santa, está claro. Pero, aunque hermosa, es una crónica incompleta porque... yo veo también a dos hombres en la foto... Menos mal que Charo alude, al menos, a uno de ellos.
ResponderEliminarTuvo que ser un acto digno de verlo en directo. Enhorabuena a todos los miembros del grupo y a los músicos por haber conseguido la magia y la emoción. La Santa de Ávila no pudo estar mejor representada.