‘Canción, ayúdame.
Di con tu música
la luz del alba'
(Eloy Sánchez Rosillo)
Se
podría contar sobre la vivencia y la representación del paisaje expuesto en
este espacio, mientras el ámbito se llena de Poesía. Como en una carta, se necesita
de un “tú” y un “nosotros”. Y se le añade otro registro sonoro: cantar el poema.
Y podría escribirse Cartas poéticas
ante la pintura de paisaje.
Confluyen
con su presencia y expresión por una causa común: conciencia del cáncer y ayuda
partícipe.
Sala de Exposiciones del Auditorio “Víctor Villegas”.
Recital poético entre
pintura, asamblea de artes.
Comienza con Carmen Pérez Ballesteros –poeta-
y Andrés Giménez, (cantautor).

Y la segunda lectura ha sido
extraída de su poesía ya publicada.
Andrés Giménez compone y canta a poetas presentes, con quienes cruza otra voz, y así
convierte en doble el mismo poema. Dice sus nombres y se decanta por la comunicación:
“Quiero ser poeta”, “Fui tímido una vez”; su canción/poema propia, en donde
engloba a Francisco de Quevedo, Luis de Góngora, Pedro Calderón de la Barca y
Lope de Vega,… En un tono sobrio a la vez que apasionado conmueve sin remedio.
…Y
Charo Guarino, la gran
ausente. (Por causas justificadas y ajenas a su voluntad, no ha podido
asistir). Sus palabras que interpretan la realidad de manera poética, con la
sensibilidad en el decir del amor, el tiempo y la memoria que muy pocos poetas
poseen, han tenido presencia y eco en este espacio, han sonado fuertes y claros
sus poemas,

Andrés ha puesto
música y voz al poema de Charo, ‘Cita en el parque’.
Ha
cerrado el recital el cantautor Domingo Pérez, que se autodenomina
músico-terapeuta: forma parte de su trabajo en el centro de día, ‘Vivimos de corazón’,
en Cehegín:
“Porque
vivimos de corazón
porque regamos
con ilusión
nuestra existencia…”
Muestra
su actitud vital: los duros momentos que han de ser superados, llaman a una
realidad distinta, pues “la dura realidad no es
la dueña de la esperanza”, y hay que:
“cuidar
las maticas
de esperanza
que crecen
en mis arrabales”
Presenta
su álbum musical “Tierna fisonomía”,
en el que sus canciones se quieren optimistas y esperanzadas, consiguen calar
en el público de esta noche. Tiene dotes de buen comunicador y dice: “Vengo e incito a la comunicación y, sobre todo, busco una respuesta”.
Ya
desde el título de sus canciones se muestra el almíbar emotivo: “En el bolsillo
del corazón”, “Llevo la felicidad siempre puesta”…
Arrastra con su sonrisa y
sencillez: ha
hecho cantar a los presentes que, entregados, han improvisado una animada coreografía.
El
valor reside, como uno de los puntos básicos, en el encuentro, juntos, sí, para
recaudar en fin de ayuda; pero mueve la energía espiritual de solidaridad y ánimo ante
el sufrimiento.
Qué forma más hermosa de solidarizarse y desdramatizar esa enfermedad, aún terrible, aún mortal. Con versos y con música. Vaya armas, parafraseando al poeta, cargadas de esperanza...
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