Experiencia escénica y convivencia
“Puedo tomar cualquier espacio vacío y llamarlo un
escenario desnudo. Una persona camina por este espacio mientras otra le
observa, y esto es todo lo que se necesita para realizar un acto teatral”. Peter Brook (director contemporáneo muy influyente en teatro, cine y ópera).
Servicio
de Cultura
La Universidad de Murcia (UMU), a través de su Servicio
de Cultura, que coordina la profesora y dramaturga DIANA de PACO, convocó concurso de
propuestas sobre aspectos y segmentos culturales.
Uno de ellos es el Teatro: la escena y
la actividad dramática.
Lo solicité y lo concedieron.
Gracias sean dadas. Y las doy.
Se abrió y cerró el plazo: hay doce inscritas,
¡todas mujeres!
La primera vez, en mi historia de trabajo
teatral, que me encuentro con solo ‘alumnas’.
No debe sorprender porque, en el espacio
de la Cultura, —y en otros—, la MUJER, (dicho genéricamente), se interesa,
acude y participa mucho más que el hombre: están las cifras estadísticas para demostrarlo.
Reconozco que me causa cierta inquietud —que
envuelvo, sin disfraz, en un estado de necesaria y presente responsabilidad—
por satisfacer las expectativas que, por la convocatoria, estas trece mujeres
han considerado que pueden vivir una experiencia teatral distinta: ser protagonistas,
vivir el teatro desde dentro, en una actividad individual y colectiva, en un
proyecto donde se es protagonista.
Y ¿por qué “El Juglarón”? de León
Felipe (1.884-1.968).
León Felipe es poco conocido, no goza de
fama y renombre, pero opino que es un gran escritor, poeta y dramaturgo. Escritor
existencial, lleno de fuerza y emoción, que gusta de un cierto descuido verbal,
que todo lo fía a la pasión y a la potencia de la voz. Se ve a sí mismo como un
don Quijote apaleado, como el payaso de las bofetadas: un español del éxodo y
del llanto.
Y, en concreto, esta obra compuesta de 8
cuentos con dosis de humor, escenificados: sueños hilvanados por un personaje, “El
Juglarón”,
que presenta, explica y cierra las acciones teatrales. (Solo haremos seis cuentos; y si es extenso, reduciremos a cinco).
Es un juego escénico divertido, a la vez
que reflexivo y crítico, sobre aspectos humanos sencillos y universales.
Y eso es lo que pretendo: que las 12 participantes lo pasen bien, aprendan a mirar el teatro desde otra perspectiva
a través de estos textos de León Felipe.
Hay otro aspecto, en relación con esto,
que deseo resaltar: han pasado nada menos que 35 años desde que un grupo de
jóvenes y adolescentes, en Alcantarilla, nos implicamos en este proyecto teatral
y lo sacamos adelante con la colaboración de muchas personas que, sin salir en
las escenas, aportaron su entusiasta saber hacer: electricidad, sonido,
iluminación, vestuario…
Y nos sentimos orgullosos del resultado.
Aún permanece la dulce nostalgia.
Codirigimos la experiencia Pedro José
Herrero y yo.
Y el personaje Juglarón lo interpretó
excepcionalmente, de antología, Miguel Ángel Herrero, hoy profesor de
Secundaria. Eran otros tiempos, de ilusión y empuje de jóvenes que mostraron gran
entrega y madurez.
Todavía resuena el romance en palabras
del actor Josefo (José Antº Enrique) que interpretaba al Conde Tuero.
O de Pepa Alcaraz en el papel del músico
mendigo en “La Barca de Oro”, con Fernando Martínez…
Tantos otros y tantas otras que me
disculparán que no les cite aquí, son muchos/as y bastante más que recuerdo: fue
un momento mágico y nos unió el teatro. Nos divertimos y aprendimos a convivir
en algo común.
Un tributo a aquel momento.
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Y la función debe continuar.
Ahora toca la singularidad de esta
experiencia que comenzamos hoy en un aula del campus universitario de La Merced,
donde trece mujeres van a conocer esta obra, la trabajarán y el 15 de marzo
mostrarán sus logros en la sala teatral universitaria “Concha Lavella”.
Mi responsabilidad estriba, cuando
menos, en acertar mostrarles la obra, modular su lectura y todo el trabajo, de
modo que les guste y participen en todas y cada una de las sesiones hasta el
final. Que se viva como placer escénico. Y celebrarlo juntos.
Es 17 de enero, a las cinco de la tarde.
Comenzamos la primera sesión con Ejercicios de reconocimiento y presentación de
las personas.
Lo propiciaremos con ejercicios de
integración, movimiento y ocupación de espacios. Uso de materiales, lectura y expresión
dramática.
En los siguientes días se irá trabajando
los diferentes aspectos de la obra, —hay “deberes” para casa, pues todo no se
puede hacer en las siete sesiones presenciales—, partiendo del entendimiento y “construcción”
de cada personaje, que son todos importantes piezas del engranaje.
Todas deberán integrarse en el mismo
proceso de construcción del personaje para que el resultado final sea global.
Una mirada a los personajes desde una
persona normal, que vacila como muchas otras, se detiene, prosigue, se distrae,
medita, descansa… dándole una dimensión completa y profunda a una acción
aparentemente intranscendente.
Se plantea un Aprendizaje esperado: distinguir las características de diferentes personajes en la obra
teatral.
Y la apreciación: Características de los personajes que
integran la obra, para identificar qué vestuario se requiere para su
caracterización.
Presentar el texto. Hacer el reparto de
los personajes entre las participantes. Que cada quien construya su personaje, y
tomen en cuenta los tres aspectos que recomendamos no olvidar: dramático, estético
y técnico.
Socialización del trabajo: en grupo,
comentar los resultados obtenidos en cada sesión y análisis.

Ojalá que de aquí a dos meses, recibáis
la invitación —que os hago—para asistir a la representación.
Y una nueva y última entrada del ‘Solsticio de
Invierno’ en el blog dé cuenta de lo bien que ha salido todo.
Comienza la función.
¡Que nervios y cuanta emoción! Gracias por crear estas oportunidades que nos permitan explorar, experimentar y vivir la vida un poco más intensamente.
ResponderEliminarEstás en tu elemento, Juan: teatro y docencia. Esas trece alumnas, como las trece rosas de la película, no han podido tener mejor mentor que tú para iniciarse en el mundo teatral.
ResponderEliminarAunque, en su caso, estas últimas tendrán, sin duda, un final feliz, cuando estrenéis, entre nervios y emoción, la obra. Que saldrá bien, estando tú por medio, y que os hará disfrutar a todos, sin duda alguna. ¿Se ha cerrado el cupo de admisión?