¿Cuál es el atractivo de la mitología griega para haber
sobrevivido hasta hoy, mucho más tiempo que otras construcciones literarias
posteriores?
La Antigüedad Clásica, perdura y vive en el presente: somos
sus herederos.
El Teatro, además de ser
Literatura, es una de las Bellas Artes.
Por lo tanto, resulta inapropiado sorprenderse, se concurra para
hablar de Teatro,
pero sí admirarse por el hecho de que en la vetusta, monumental y modernista casa
Díaz Cassou, ubicada en la murciana calle de santa Teresa, sede de la Real Academia
de Bellas Artes “Santa María de la Arrixaca”, donde se acogen eventos
culturales propios y se incluya al Teatro.

Y que la sala de conferencias acoja en la tarde la
intervención de la profesora universitaria y dramaturga Diana de Paco Serrano, entonces
ya es acertada inteligencia institucional, además de diáfana acogida sagaz a la
autora, que nos ha presentado una parte de su extensa obra, —¡ah, signo
de los tiempos!: necesaria brevedad en la exposición—.
La presentación la ha hecho el doctor y profesor Mariano de
Paco… ¿les dice algo este apellido? Sí, piensan bien: el introductor, además
de un experto teatral, es padre de la conferenciante. Y ahí, en la primera
fila, está la profesora de Literatura y de la Escuela de Arte Dramático (ESAD)
de Murcia, la doctora Virtudes Serrano…, nuevo apellido, ¿resuena en eco? Sí, piensan
acertadamente, es la madre de Diana.
Dos vectores de amplia y densa carga teatral, además de
progenitores, han confluido en su hija, Diana de Paco Serrano, quien lo vivió,
primero, como un juego en la infancia y, después, —con catorce años, nuestra
autora residió, por estudios, en Alemania—, su continua participación responsable
en intelectuales tareas familiares de lectura, análisis y de corrección de
originales antes de editar.
Y hoy, Diana, vestida de negro elegante, como los artistas en momentos importantes, autora de
contrastada calidad, supera la docena de obras teatrales publicadas, otras de
próxima aparición. Y en diversos escenarios nacionales, varias representadas. Y
casi todas ellas traducidas al inglés, al francés, al italiano, al griego y
otros idiomas.
Los padres son, indiscutiblemente, padres. En este caso, al tándem
Mariano/Virtudes no se le obnubila la mirada crítica sobre la obra de su hija. En
sintonía con el espíritu clásico de la tarde en la Academia, aun con todo el
cariño, aseveran que la exigencia cualitativa a la obra de Diana, al margen del
parentesco, se le aplica lo que ya estableció Parménides de Elea, —de los
primeros que filosofaron—: “Lo que es, es; y lo que no es, no es”.
Sin excluir el sentido del humor del que los tres hacen
gala en sus intervenciones y apostillas.
De contado se supera lo que podría fácilmente llamarse predestinación.
Queda claro desde el principio: ‘lo’ de Diana es
vocación y profesión, además de herencia y oficio. Escribir teatro es un
viaje iniciático que supone una transformación, donde la profundidad del
misterio debe ser abordada con sencillez.
Sabido es que en Teatro no hay nada improvisado, (hasta la
improvisación está prevista). Si hemos hablado de herencia concurrente dramático—escénica
en Diana, ella, a su vez, ha acudido para hablarnos de “La Cultura Clásica en mi creación dramática”,
que señala
y destina, amplía extiende grande y merecidamente, a todos los habitantes de la
geografía occidental. Nos hace recipiendarios de la Literatura y de la
Tragedia Clásica griega, y así nos lo anota y explica.

Es una de las características de Diana de Paco que, con
prodigiosa imaginación, narra fluidamente: personajes, paisajes, escenarios,
imágenes evocadoras.
En su dramaturgia, el pasado clásico y el presente
contemporáneo respiran a la vez. Y en todos sus trabajos gravita el
espectáculo.
Sus personajes son seres humanos, conservados y extraídos de antiguas vasijas helénicas, de regreso al teatro originario en una sugestiva correlación con la caverna platónica y en un ceremonial intenso que emociona e inquieta.
Con intenso aliento dramático, esquiva el artificio de la dispersión
técnica, propiciando que el texto y la historia que cuenta sea elocuente,
emocionante, dolorosa a la vez que plena de amor a la vida y cercana con
quienes sufren.
Aún resuenan los ecos admirativos por sus obras Polifonía
y, también, “De mutuo acuerdo” en el teatro Romea de Murcia.
Su principio como autora lo sitúa en la obra “Eco de Cenizas”, donde hay relación evidente con el mito
de la caverna platónica.
En obras como “Lucía”, emplea y encaja el mito de Electra y
su pervivencia en el siglo XXI, (la figura que representa la atracción afectiva
de la niña en la figura del padre, Agamenón. Esta obra se escenificó en
Alicante, en 2012), transportada al presente. Son los valores por los que el
mito se convierte en símbolo, en ideas universales. La protagonista, ‘Lucía’,
ha perdido a su padre, y se ve reflejada en su historia al igual que le ocurrió
a Electra.
En la coherencia de mitos y personajes, Diana, la autora, resalta y dispone la estrecha relación de 'Lucía' con la Orestiada, obra en la que es común de la presencia de Electra y la venganza de la
sangre derramada. Orestes, con su hermana Electra, hija que adoraba al padre, jura venganza ante la tumba de Agamenón.
Y en este momento y coyuntura, Diana señala la gran importancia que para ella, y para su contacto con el público, tuvo la
adaptación que en 2006 hizo de la “Orestiada” para la compañía ‘Alquibla teatro’, que fue seleccionada para el Festival
de teatro clásico de Mérida.
Seguidamente, habla de “Polifonía”, también llevada al escenario en
varias ocasiones, (se estrenó en Sevilla en 2016 y también en Murcia), con la
nota distintiva de interpretación cromático-filosófica, por los colores
empleados en las vestiduras.
Diana reúne a las voces de las mujeres griegas heroínas, que
se distinguieron por hechos ilícitos, criminales, en respuesta a la conducta
observada en sus hombres, que en ‘Polifonía’ se enfrentan a ellos:
· Penélope, la paciente que espera al inconstante Odiseo/ Ulises.
· Medea, arquetipo
de hechicera, enamorada perdidamente de Jasón, por quien mata a sus propios
hijos.
· Fedra, esposa
de Teseo, padre de Hipólito, se enamora de este pero él rechaza a Fedra, quien se
preocupa porque su esposo nunca llegue a enterarse de su secreto amor.
·
Clitemnestra, quien con su amante, asesina a su esposo, Agamenón.
Cuatro figuras femeninas trágicas para resaltar el arrojo de
la condición femenina, contra silencio y la sumisión doméstica: se abren su propio
camino, ciertamente trágico. Pasiones humanas en un mundo de sorprendente
colorido.
La obra dramática “La antesala”,
se sitúa en lo que sería la puerta, la antesala de la muerte. Se generó a raíz del
50º aniversario de la muerte del escritor José Martínez Ruiz, “Azorín”. Surgió
de los fundamentos de los diálogos de los muertos y el paso por la laguna
Estigia, camino de la otra vida.
Y aquí, Diana, que es una
excelente comunicadora, acude a su propia experiencia para cimentar la historia
dramática. La situación que, de sí misma, refiere: aprendió piano, pero no sentía
inclinación; estudió solfeo y no tendía al canto.
Es decir no destacaba en nada… hasta el momento.
Lo que aprovecha para construir al personaje, ‘Pepe’, quien
no tiene méritos para ir al cielo, tampoco al infierno; por lo que lo devuelven
a la Tierra, regresa a la antesala y le dan la oportunidad/tiempo para hacer
algo productivo y meritorio.
(Momento que Diana emplea para referirse a su monólogo “Perros”,
donde el protagonista se llama ‘Diógenes’, sobre la obsolescencia programada,
donde todo tiene fecha de caducidad, en relación con la filosofía cínica).
Sabemos que la catarsis es un elemento insustituible y
caracterizador de la tragedia, tal como se concibió en sus orígenes en el
teatro clásico griego. Aristóteles explica en su «Poética», que se produce, a
través de la compasión, tras ser copartícipes del sufrimiento de los personajes.
Hay otra catarsis que la dramaturga Diana de Paco emplea y maneja como nadie: la catarsis del humor
y de la risa.
Pero hoy tocaba hablar de los personajes de tragedia.
De las comedias se vendrá otro día, en otra ocasión, (que
esperamos próxima).
El libro “Casandras”, su última publicación recién
salida de imprenta, contiene 5 obras. (Son mujeres que, de algún modo, comparten
las características de Casandra, "la que enreda a los hombres", mujer
que posee el don de la profecía, habilidad que se le convirtió en dolor y
frustración). Es propio del imaginario griego clásico que la mujer sabia es
temida, y Casandra simboliza a las mujeres inteligentes e intuitivas, que son
miradas con prevención, cuando no con desprecio, por los hombres. Diana
otorga a la mujer un papel protagonista.
La intervención de la autora y profesora finaliza con la
visión del vídeo promocional de ‘Polifonía’, (en la que construye un
espectáculo con una estética actual. Es muy visual, pero al tiempo respeta la
estructura y la palabra). Su puesta en escena pretende crear un espacio que
permita al espectador disfrutar sin obstáculos, y con animado coloquio sobre
características de personajes clásicos con toda vigencia en el siglo XXI. Los
nombres de los héroes y de las heroínas perduran; subrayan la fragilidad de la
condición humana.
El itinerario dramático hilvana, en una búsqueda de
respuestas sobre la vida y la función de la creación artística, desde la Grecia
clásica al mundo de hoy, las hazañas y pesares de aquellos héroes trágicos
sujetos a los designios de los antiguos dioses con los latidos de la actualidad
crispada: el dolor incide igual en todas las épocas: la sangre viva de los
clásicos es nuestra misma sangre.
Ha resultado interesante y amena la conferencia y el coloquio.
Los asistentes lo han pasado bien.
Yo, aún mejor.
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Nota final.- ¿Conviene
ya, pues méritos hay, que se abra el correspondiente procedimiento para que Diana de Paco
Serrano sea investida como
académica de Bellas Artes?
Muy bien, Juan. Nos demuestras cumplidamente en tu entrada que esa señora sabe muchísimo de teatro, en sus diversas facetas, y tiene méritos sobrados para que la hagan académica. Pero, a semejantes virtudes... ¿ se une la de ser agradecida? ¡ Menuda reseña le has dedicado!
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