Con los objetivos, entre otros, de
distinguir y denominar un área urbana, y, también, que obras de creadores del
mundo del arte, adscritos al barrio y a la ciudad, compartan lugar para disfrute que de
quienes quieran verlo.
En esta exposición se propone una lectura
desde lo local a lo universal. Y el camino va en las dos direcciones, con el necesario
diálogo interdisciplinar entre artistas de diferentes ámbitos, entre pintores,
escultores, arquitectos y escritores.
La pregunta es inevitable: ¿Es Murcia un
buen lugar para denominar un territorio de artistas?
Lo es. La respuesta es afirmativa. Murcia
posee categoría y nivel de primer orden en cuanto a Arte e Historia se refiere.
Este encuentro en el convento de san
Antonio, delimitado por la condición artística y la afinidad espacial, acoge a
los referentes que se unen y que se confía en la ampliación de la lista de
personas y de actividad estética. Estalla la oportunidad
de repensar.
En realidad, se ha propuesto una nueva
topografía, y se asigna un nombre propio que inaugura un ámbito de la cultura. De
esta manera, se ofrece y descubre, de forma sutil, qué referentes hay, quiénes y
cómo se nombran. Esto tiene que ver con la memoria, con afectos.
Se ha proyectado una nueva mirada, con una
lectura diferente. Cada mirada genera una necesidad propia. Porque el mundo
cambia y no se caracteriza por velocidad lenta. Si algo determina a esta época
es la premura para interiorizar las transiciones y la influencia colectiva.

Emerge la idea, es la génesis de trabajar a partir de lo visitado y lo vivido, manteniendo un diálogo interactivo entre lo arquitectónico, lo geográfico y lo artístico: un contexto de relaciones entre artistas, para búsqueda y afianzamiento de históricas y estéticas señas de identidad.
Como anécdota de hoy, diré que no había estado nunca en este
convento, del mismo nombre que la calle de San Antonio. He ido dejándome llevar
por costumbre y, ¡ay!, me he adentrado por la calle donde está el antiguo edificio
de Correos… cuando debí haber tomado la calle de antes, en cuya esquina hay un
supermercado.

Con lo fácil que resulta, desde la plaza Apóstoles, cruzando
la calle Isidoro de La Cierva y siguiendo por la que es: ¡calle san Antonio!
Un paseo por esta zona de Murcia es agradable: bullicio de
jóvenes y algunos algo mayores, con energía vital, que llenan los
establecimientos y tiendas del lugar.
Se busca la exposición colectiva de 25 artistas murcianos que
algo tuvieron que ver con el barrio de Santa Eulalia.
Es la primera muestra artística que, bajo esta denominación
de “Barrio de los Artistas”, abre una senda que se hará cada
vez más espaciosa y acogerá más artistas y obras en próximas ediciones, —el más
largo camino comienza por un paso—.
El proyecto no es algo caído del cielo, sino
que nace de un recorrido de dedicación temporal, de personas trabajando sobre
este tipo de cuestiones.
Mirada expectante mientras se atraviesa la estructura que
han diseñado los arquitectos Patricia y Francisco Guerao. 

Los textos se los debemos a la restauradora de arte, escritora
y artista, Loreto López, coherente con quién es y de dónde viene
en su pasión por el arte y su amor por el mundo cultural.
Y si todo está como debe, que lo está, la responsable de la
exposición es la Comisaria Elisa Franco Céspedes. Se comienza pensando a
nivel global, y se llega y delimita un
contexto más cercano.
Da mucho de sí. A partir de esta situación
en el mapa, se activan las biografías de esos artistas y escritores grandes,
que no tienen por qué ser famosos, sino personalidades que han construido esta
ciudad, este país, el mundo...

Una madre explicaba a sus hijos los motivos de la muestra
artística y su por qué.
Uno de los niños dice:
—"Pero esto es aburrido".
—“Eso
lo dices porque no tienes costumbre. Poco a poco te irá gustando”, —les
revela la madre, con serena seguridad y determinación educativa.
— “No
hay juegos ni música. Esto es soso”, —abunda e insiste el otro niño.
—“Pues
esto empieza ahora. Las exposiciones son cultura y tendrás que acostumbrarte a
visitarlas, sin excusas”.
Personas que, dialogando,
estén siempre abiertas a reflexionar y estimular lo que de Arte se está haciendo. Aunque
la propuesta artística motive una réplica, porque es un diálogo abierto a
pensar. El efecto que tiene la idea de llevar a actos culturales a los niños es
más grande del que pensamos.
Considero necesaria la legítima tarea de
apoyar y dar voz a los niños y jóvenes; pero los años no deben ser único
salvoconducto para el ofrecimiento y consecución de oportunidades. Porque tratan de orientar, al menos con intuición, formativamente al presente
para un próximo futuro, donde formen parte de las señas vitales los artistas.
En el atrio, a la izquierda, nos recibe la imagen de san
Blas, al que miramos en el comienzo de la visita.

Esta primera exposición presenta distintos trabajos de un conjunto
de veinticinco creadores.

En el mundo del arte, como en los ámbitos
de la vida, hay voces que son más conocidas y escuchadas, mientras que hay
otras con dificultad para sentir la luz. Y, en esta exposición, se encuentran artistas
que —salvo en los casos en los que han alcanzado la
fama— no siempre encuentran un lugar de visibilidad.
Por
ello es de todo punto conveniente que existan y se mantengan estos espacios y
sus muestras periódicas.

Entre la fidelidad histórica y la verdad notable.
Es la «Memoria y Arte del siglo XX», de artistas
murcianos.
A través del lenguaje sensual de la pintura y la escultura, de las atmósferas de los paisajes, de la expresividad de los rostros, la viveza de los colores o la elocuencia de los contrastes, el espectador queda absorto por encantamiento visual. Ir al encuentro de artistas recorriendo los espacios que habitaron agudiza la sensación de ausencia. Ahora nos situamos aquí, al otro lado, en donde se produce el encuentro con la materia, el objeto, la cosa, el Arte.
El espacio, la estancia, un estruendo silente. En mi
deambular, el recuerdo del sonido procedente de las palabras de la madre. Maneras
de estar en el mundo: «Aún hay esperanza para la vida», pienso.
El código marcado de comportamiento en la
visita a la exposición se quiebra y percibo los cuadros de forma íntima. Los
objetos artísticos dentro del mundo transforman la identidad, la actitud y el
pensamiento.
Las teorías pierden importancia en la práctica artística. Los elementos se mezclan y abren el aire a la posibilidad. Es el encuentro con la realidad.
Tanto en un libro como en el Arte se abre
la ventana a la comprensión. Tan sólo hay que preguntarse cómo funciona, qué
ideas introduce y qué transforma. Vivir una nueva relación con la materia tiene
una vibración que no se da en otro medio. Aunque las imágenes de esta
exposición sean reproducidas -como hago- jamás se podrá experimentar del mismo
modo que estando en donde la pieza huele, susurra y hasta transforma.
Este ambicioso programa, abierto a todos
los púbicos, que visibiliza cultural y territorialmente las aportaciones de artistas
en Murcia irá presentando, esperamos, todos sus contenidos. Y abre una discusión
en torno a la pertenencia a una comunidad, a una ciudad, a una relación.
Esa responsabilidad también corresponde a los vecinos, a todas las personas que acompañan. Si todos hacen ciudad, todos tienen que participar de los diálogos. Y no solo la opinión especializada. El arte tiene esa capacidad: la de abrir diálogo a otras formas de vivir. Y se abrirá con apertura dinámica y enriquecedora, a los Músicos, al Teatro, a la Danza, a artistas plásticos, a los Diseñadores… se convocarán experiencias que están teniendo lugar por toda la ciudad: un «archivo vivo».
Esa responsabilidad también corresponde a los vecinos, a todas las personas que acompañan. Si todos hacen ciudad, todos tienen que participar de los diálogos. Y no solo la opinión especializada. El arte tiene esa capacidad: la de abrir diálogo a otras formas de vivir. Y se abrirá con apertura dinámica y enriquecedora, a los Músicos, al Teatro, a la Danza, a artistas plásticos, a los Diseñadores… se convocarán experiencias que están teniendo lugar por toda la ciudad: un «archivo vivo».
El sentido de las exposiciones es una
memoria que se está activando, que se está construyendo, esté o no prevista. Así
es: plantear qué hacer de lo que ocurrió hace 50 o 25 años y qué implicaciones
tiene todo esto en el ahora, que conecta con lo que somos hoy.
La
idea es seguir, que haya segunda edición.
La cultura está
para eso, para generar diálogo y pensamiento. Y la crítica es
sana porque hablar y dialogar es necesario.
Magnífica idea la de dar personalidad a un Barrio -que la tiene sobrada, en otros facetas- por medio de una exposición que aglutine a sus artistas. Y como no podía ser menos, ahí estabas tú, Juan -tras dar unas pocas vueltas hasta encontrarlo- para contárnoslo animándonos a visitarla. Que haya sí, una segunda edición, y muchas más. Y que tu mirada y tu percepción, tan especiales, sigan estando ahí para contárnoslo.
ResponderEliminar