Una noche de teatro que transfigura.
Última sesión y clausura del II FESTIVAL de TEATRO “Rafael García Castillo”
en Puerto de Mazarrón.
Han pasado
dos mil años y las Cartas de las heroínas (Heroidas), esposas o
amantes de los míticos héroes griegos, que compuso Ovidio, viven, permanecen, se
alzan e impregnan el aire marino, del mar actual y del mar mítico.
Ulises revive en la voz de Penélope, como
Paris en la de Elena…, Fedra… Medea desgarrada, la hechicera, la infanticida, habla
a Jasón como amante poseída por una pasión irracional. Es el mito furioso.
Diez y media
de la noche, en Bahía Chica, escenario construido por la Naturaleza,
facilitado por Ayuntamiento, al aire libre —acceso gratuito—. El escenógrafo y
director Jorge
Fullana, usufructúa el marco que articula con inteligencia, el
espacio escénico en el agua y en la arena, aporta un interesante juego
conceptual para esta ocasión teatral de actuación de la Compañía Itinerante Deletreartes, (“Escenas de cuyo nombre no puedo acordarme”), de la Universidad de Murcia, eficientemente
dirigida por Mariángeles y María Rodríguez, pone en escena la lectura
dramatizada de “Heroidas”, la obra de Ovidio, con
motivo de su segundo milenio. Texto elástico y bello, remanso
narrativo que funciona bien en el conjunto de un espectáculo complejo y tenso,
con momentos espléndidos bien graduados por Mariángeles
Rodríguez.
Cinco cartas
de amor —de las veintiuna que componen la obra—, seleccionadas por María Rodríguez,
conocedora tanto por su dedicación a este trabajo armónico y como actriz
diestra en «Medea» a la que da vida: una mujer detrás
del mito.
Cartas escritas
por los personajes femeninos para sus amados, desde la ausencia y la distancia,
el abandono y el olvido, en las que las heroínas se lamentan de sus amores
insatisfechos.
Gradas,
emulando las clásicas de los teatros griegos y romanos, completamente llenas de
público, además de quienes en pie han asistido a la representación: unas cuatrocientas
personas, quizá alguna más.
Noche
ambiental muy agradable a la orilla del mar. Que aún agrada más cuando las
actrices desmenuzan sus respectivas cartas dolientes y apesadumbradas.

«Escucha quién fui yo,
posteridad, leve cantor de tiernos amores, para que así sepas a quién lees».
Intemporal Ovidio, como lo es la Poesía. Estuvo presente la catedrática de Lenguas Clásicas, doctora
Paquita Moya del Baño, que es traductora de las Heroidas de Ovidio, y que se ha
convertido en canónica transcripción. No podía faltar.
En la foto, (Paquita a la izquierda), está acompañada por Joaquina García Melgarejo, a la derecha, antigua alumna de Paquita, y hoy profesora de Filología Francesa.
En la foto, (Paquita a la izquierda), está acompañada por Joaquina García Melgarejo, a la derecha, antigua alumna de Paquita, y hoy profesora de Filología Francesa.
También
la doctora Diana
de Paco, coordinadora de Cultura de la Universidad de Murcia, quien
alabó el trabajo desarrollado esta noche por la Compañía, con Mariángeles y María
Rodríguez al frente, quien también ha hecho una más que creíble interpretación, será memorable, del
rol asignado.
Los héroes clásicos no escribían. Ni siquiera hablaban para
justificar lo hecho. Tampoco esperaban que otros, en su lugar, lo hicieran.
Huraños, taciturnos –Aquiles es el arquetipo–.
Los héroes clásicos eran hombres duros. Nada esperaban del combate que no fuera la batalla en sí. Las palabras, menos que nada.
Ovidio dice:
«Mi inspiración me lleva a hablar de las figuras transformadas en
cuerpos nuevos: dioses, sed favorables a mis proyectos y entrelazad mi poema
sin interrupción desde los albores del origen del mundo hasta mi época».

Las lágrimas brotan al mismo tiempo que los aplausos: prueba
elocuente del misterio del teatro, esa extraña forma de vida.
La eternidad es para la
historia, por eso interesa este trozo de tiempo habitado en el teatro, en la
vida a través de cartas de amor, que reconcilian no sólo con el teatro sino con
el arte más emocionante.
¡Larga vida al teatro!