Jonas Kaufmann, admirado tenor valorado en el mundo, protagoniza un docudrama.
En esta ocasión doblemente agradable, tanto por la música en emisión como por el inesperado y gratificante beneficio derivado de la escucha y la participación, como resultado, asistir a un espectáculo cinematográfico.
La radio posibilita y ofrece la prestación autónoma, distinta a la exigencia de la TV, pues se puede escuchar desde cualquier ángulo de la casa, o en la calle, y no te pierdes nada.
En casa, el equipo musical sintoniza, decidida y establemente, “Radio Clásica”.

“Música a la Carta”
Silvia Pérez Arroyo
Radio Clásica (RNE)
Radiotelevisión Española
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Hace unos días, en la escucha del programa “Música a la
Carta”, Silvia Pérez Arroyo, la conductora responsable,
ella misma avisó de la posibilidad de asistir a la proyección de una película-docudrama,
en diversas ciudades de España, —entre las que se encontraba Murcia— sobre el
tenor J. Kaufmann. Y que se podía participar en un inmediato sorteo para obtener
invitaciones gratuitas.
Escribí un correo, con mis datos, y lo envié.
Y al día siguiente… ¡había resultado favorecido con la
invitación!
Indudablemente, motivo de alegría.
—¿Qué se hace para obtener físicamente la
invitación? -pregunté sin experiencia en estas situaciones.
—Tan sólo tienes que
ir al cine “Cinesa” de Murcia y en la taquilla estará a tu nombre, —con una breve y amable respuesta me
lo aclaró.


ofrece
espectáculos cinematográficos, en película y en retransmisión directa—, se
proyecta una película, de un elaborado guion, grabado con las indicaciones del
propio J. Kaufmann, en la doble vertiente de lo que es la vida cotidiana y lo
que supone la profesión del tenor, en el plano de trabajo y fama alcanzados.
Jonas Kaufmann, a sus 48 años de edad, el tenor más deseado,
voz de referencia para autoridades musicales, como el director Daniel Baremboim.
La bisagra de enlace es el mismo Kaufmann, entre las secuencias
de lugares de Italia (lo exterior)
y sus actuaciones en el Teatro Carignano de Turín, (lo interior),
acompañado por la Orquesta Sinfónica de la RAI. Y el tramo final de la
película, lo dedica a la Scala de Milán.
La idea nuclear del viaje como círculo continuo que crece, que
los alemanes (Kaufmann lo es), desde Johann W. Goethe, (“Viaje a Italia”) tienen
como referencia cultural.
Tres vectores confluyentes:
· Viaje a Italia, en la infancia, vacaciones de verano con
su familia. Hijo de un comercial de seguros y de la encargada de una guardería.
Todos eran melómanos, la familia tenía alguna conexión con la música clásica. La
familia tenía un piano en casa.
El padre de Jonas actuaba en la línea de Goethe, que
describe con minuciosidad los lugares, gentes y costumbres de los pueblos y
ciudades italianas.
· Kaufmann emplea lenguaje emotivo y viste informal.
Camisa a cuadros, tejanos y deportivas. Habrá quien estime
que es una informalidad impropia de una estrella de la ópera. Reconoce que, en
muchos aspectos, no es un cantante al uso, resulta poco convencional, no busca
la perfección, sino “la pasión”.
El film documenta la afinidad especial de Kaufmann con el idioma
italiano. Los itinerarios se hacen en un coche rojo descapotable, por los lugares
de vacaciones, cuando niño y adolescente, tiempo en que se despertó su amor por
Italia. Sin nublar la mirada ante las crudas realidades socioeconómicas de
Italia, no tan felices y poéticas…
· Entre los momentos del viaje, tanto los grabados por el
padre en sus días de vacaciones, como los del propio Jonas en su paseo en
coche, intercala sus interpretaciones de canción en italiano: tradición, modernidad
y clasicismo. Muestra su pasión por la canción italiana popular, sin complejos:
los éxitos de Enrico Caruso, Lucio Dalla, Domenico Modugno, (“Volare”),
entre otros clásicos. Incluye Torna a Surriento, Cor'ngrato, Mattinata,
Parla più piano, Caruso y Il canto.
(Vídeo: https://youtu.be/Tcdo-53afoQ)
· Final de arias de Ópera, “Una noche con Puccini”
recital en la Scala de Milán.
Su voz, una voz variable, capaz de interpretar piezas
operísticas: antes, cercana a lo lírico; ahora, más grave y próxima a la
tesitura de un barítono. Resultado del maestro que le enseñó a cantar con su
registro natural, “casi como si hablara”.
Arias del
compositor italiano extraídas de óperas como Tosca,
La bohème,
Madama Butterfly,
Manon Lescaut
o Turandot.
Homenaje a Puccini y demostrar que fue uno de los grandes. Kaufmann se opone a
que la ópera sea un arte para unos pocos. “Es una idea
equivocada, pero sé que existe”. Considera una causa justa la de promover
el conocimiento del canto lírico, una ópera abierta a todos los públicos. Congrega
a multitudes en sus conciertos al aire libre, “Cada vez que
doy un concierto me critican, pero la gente acude. Así es como se gana esta
partida”.
La vacante de Plácido Domingo la ha ocupado Jonas Kaufmann, guaperas,
encantador, quien también destaca por su capacidad de actuación sobre el
escenario.
“La
ópera necesita adaptarse a los tiempos”. El cantante de ópera debe
resultar convincente como actor, porque al público no se le puede contentar
simplemente con una buena voz. También es admirado por su fuerza dramática, en
la que se reconoce la influencia escénica de Giorgio Strehler, su admirado director
de teatro italiano, en su innovación de óperas de Mozart, Verdi y otros.
Kaufmann posee una potente seducción para el mundo de la
ópera, en la cima de la escena internacional.
Su agenda está completa más allá de 2020.
El éxito pasajero
es uno de los temores del solista germano. Por eso se esfuerza en huir de la
etiqueta de tenor de moda. Consciente de lo que son sus límites: la sombra de
Verdi y Wagner.
Me gustó la
experiencia y la película.
Lo pasé bien.
Muy recomendable.
¡ De los pocos "palos" que te faltaban por tocar - que yo recuerde - amigo Juan: el cine. En esta ocasión unida a otra de tus pasiones: la música. Y de fondo, el teatro, la escenografía, la interpretación, el atrezzo, imprescindibles para una buena opera. Todo ello, cohesionado, como siempre, con tu particular sensibilidad para contárnoslo. ¡Juan Soriano en estado puro, sí señor!
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