El silbo que marca la línea de salida es el recital
literario, hito inicial de las Fiestas 2016, de la Facultad de Letras.
Charo Guarino, poeta y profesora, responsable del proyecto,
lo despliega como
“homenaje a las letras y a la
palabra”.
Coopera activamente el poeta y profesor Vicente Cervera.
( Erato, Musa de la poesía lírica. John William Godward.)
El paisaje cultural bulle en Murcia, con novedades y con
renovadas continuidades (por señalar dos ejemplos últimos, la revista de poesía e
imagen “L
& P”,
y la recién alumbrada ‘Abaniko’, sin omitir otros interesantes proyectos).

En
este panorama viene desde el horizonte a la cercanía, “Pasado
continuo”.
Su modelo-fórmula es:
· La antigüedad grecolatina, que alumbra y no cesa.
· El tiempo, que pasa; tempus fugit.
· Sentimentalidad favorable o adversa.
· Textos que,
advenidos oportunos, voluntarios o díscolos, se entretejen en simbiosis con la
palabra naciente, actual y renovada.
Ahora toca ofrecer, en limitados trazos, algo, un retazo de lo que el
lunes 18 de abril aconteció en el Hemiciclo, con “Pasado
continuo II”.
Siete poetas son siete mundos, y lo proclaman cuando se reúnen
en esta muestra de poesía, (Pasado
continuo), es pieza útil para que los arcos temporales que la
selección congrega se interconecten. Que haya evidente empatía susurrante, sin excesos expresivos, como
si hablasen en voz baja, los siete poetas comunican su solidaridad.
Por eso mismo, hay
que acercarse a tientas a los libros de los poetas, queriendo aprender de ellos
Hablemos de Pasado continuo II,
que es muestra de poesía siempre nueva, referencia indispensable para quien
quiera recorrer este sendero poético.
Los poemas se
decantan por la claridad expresiva. Son poemas en movimiento, desde la lejana
antigüedad clásica, que se hace próxima mediante la cercanía de la experiencia
que muestran.
En la edición del recital temático con base y línea comunes,
ya anunciadas y advertidas, la
tarde—noche
poética se inicia con Idoia Arbillaga, quien nos conduce,
con su poética palabra, a la inmersión en el Ática; propone que veamos, con “ojos minoicos” y admiración,
el palacio de Cnosos, centro neurálgico del Arte en su estado más previo.
El poema amoroso, “Eros constructor”, composición altamente emotiva y de llamativas aristas. Continúa
con otros poemas donde los “Huesos encendidos” son duros, hasta en la
recomendación de “…toma el poema y huye/ sin mirar atrás”.
Hay otras composiciones que
marcan el final del período de sequía hasta un diálogo imposible:
“…te amo / porque
solo pienso en vida”.
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Comienza con lo importante que acontece, se agarra al Kairós,
y continúa con Festina lente ("Apresúrate despacio"):
“…escucha, espera,
camina, no corras…”
“La vida no es más que una sombra que pasa” en un poema a la
fugacidad de la vida, basado en Macbeth, que expresó vivamente en un envidiable
inglés.
Sobre el proceso creativo,
Milagros López asegura que se sufre más en la creación poética que en el
relato, hasta el punto de que la Poesía “ha
de ser escrita de puntillas para no despertar al centinela”.
—
“Yo atravieso el tiempo…”
donde muestra los deseos de permanencia en el amor.
(Cuenta la anécdota de que
una pareja separada se volvió a unir con este poema).
“Serme en tu memoria.
/Quiero serme en ti / y que pase el tiempo”.
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Es el momento de Jerónimo Martínez Cuadrado.
Es la sorpresa —para mí— de la noche, porque no admite calificarse
como poeta y manifiesta una alta sensibilidad expresiva.
En su poema “Instante” se ofrece cómo transcurre un momento
de desengaño y desamor.
Para el “Carpe diem!” toma palabras de diversos poetas,
como Felipe Benítez Reyes y Luis Alberto de Cuenca.
Clausura su intervención con dos poemas, de Paul Verlaine y
de A. Rimbaud, entonados en francés perfecto.
(Se lo dije: ‘Lees muy bien el castellano pero vives y te
expresas en francés”).
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Sigue transitando el tiempo con su poema “36 años”, ubicado
en una tarde de junio, trae a Dante Alighieri, con el verso Nel mezzo del cammin di nostra vita de la
Divina Commedia.
Extiende una capa de ironía en sus composiciones.
Concluye
con “Adversus ágrafos”
“Quien nada escribe
y no habrá de ser, por consiguiente,
jamás con los ojos escuchado…
Quien
nada escribe
y no se derrama en letra,
sobre el limpio papel en blanco…
Quien
nada escribe
y deja dormir eternamente
risas, sombras, alegrías y quebrantos…
Quien
nada escribe
y deja pasar la vida eternamente
durmiendo, pero jamás soñando (…)
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Comienza su tiempo grecolatino con “Nausicaa”, hija de
Alcinoo, actualiza los recuerdos de Troya y los acuerdos de su padre y del
viajero Ulises.
Sigue con el homenaje a una canción tradicional:
“Ardé, corazón, ardé;
/ que yo no es puedo valer”.
Habló de Orlando, de Pessoa, de Julio Cortázar y concluyó
con Friedrich Hölderlin.
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Distribuye su intervención
entre sus poemas de libros ya publicados e inéditos.
“Aurigas inmortales”
(intertexto del poema de filosofía inaugural de Parménides de Elea), y de “El alma oblicua”.
Trae el poema “¿Y ha de morir contigo el mundo mago?”, de Antonio Machado; y hace, además, un
homenaje a Borges con su “¿Por qué precisa un hombre que una mujer lo quiera?”,
en referencia a María Kodama.
En los poemas inéditos, hay
un agasajo a Hegel y a su ‘Fenomenología del Espíritu’.
Y con ‘Dantesca’, se deduce
hacia donde encamina su atención.
Como “Alfa y Omega”, en
conexión con la premio Nobel Wisława Szymborska.
Porque: “todo final es un
paréntesis abierto…”
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Las intervenciones previstas en el acto las cierra la doctora Charo Guarino, con un recorrido a cuenta de las “Vidas paralelas”, de Plutarco. Sin proponérselo, muestra su extenso e intenso conocimiento del mundo grecolatino. La autora transmite con destreza sus impresiones.
Charo Guarino, poeta y escritora, rinde homenaje,
con un poema propio, a las bibliotecas, donde las imágenes de la
infancia perduran.
Y se autolimita su intervención para facilitar la participación
abierta a quien quiera concurrir en este acto, de dos alumnos, porque la poesía
ensalza a todos:
· Rubén, con una “Nana” que dedica a una niña de 3 años.
Y hasta aquí llegó el acto.
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¿Qué se espera de
un recital literario?
En este recital los
poemas y los poetas hablan con voz propia y su verdad distinta.
De un recital se aguarda que impregne con inteligencia
y profundidad, que haya algo que sorprenda y algo que vivifique, que despierte a
lo que somos y deje abiertas las preguntas, que sea un abono para el
pensamiento y la emoción.
Temas importantes estos que aquí aparecen. Densa calidad que
se siembra, se esparce entre los humanos. Eclosión literaria de deleitosos brotes
que se abren a todos.
No solo para iniciados, poetas, escritores y lectores. A
todos destinados, sin exclusión. La cuestión no es de número de asistentes y
cantidades de espectáculo.
(Son hechos muy distintos, pero no se niega que la poesía,
hecha música y voz, ha reunido y convoca a multitudes en conciertos, fórmula
que siguieron muchos cantautores y grupos musicales, como John Lennon, Silvio
Rodríguez, L. E. Aute, Enrique Bunbury, Melendi… y tantísimos otros —sería prolija
cita y solo se trata de ilustrar— que son seguidos por públicos amplios. Y sus letras de canciones son poemas).
La palabra elaborada, culta e intimista quizá no sea ni
sirva para espacios extensos y abiertos. No es intención de comparar: estos
planteamientos y realidades son inconmensurables.
Entonces ¿a qué todo esto?
Concreta y sencillamente, la calidad y el deleite ha de
ampliarse como las ondas tras caer la piedra en el estanque; que la difusión de
proyectos literarios, ha de traspasar el simple ofrecimiento de “aquí está y puede acudir quien quiera” —que es legítimo y válido— y es
ineludible el cultivo para la captación de nuevos participantes y espectadores,
despierta y abonada su sensibilidad desde la infancia. También, indiscutiblemente,
en el mantenimiento de quienes ya son habituales. Se trata de que la excelencia
no se extravíe en el desconocimiento y que los espacios en el banquete acojan a
cuantos comensales les haya estimulado el aviso y llamada. Que haya más llamadas,
con mecanismos de la publicidad actual, y que no se desperdicie ninguna
oportunidad, a la vez que se generan incorporaciones. La sensibilidad se educa,
conjuntamente con la voluntad.
No se trata de masificar la cultura, sino de generar novedades
eficaces en la gestión, en presente y en futuro. Una exploración de senderos.
(Pero
esto pertenece a otros ámbitos y otras discusiones).
Gracias, Juan, por tu generosa, detallada e ilustrada crónica, y por esa reflexión final, tan interesante.
ResponderEliminarUn abrazo en la palabra, azul.
Charo