Un vidrioso recorrido por el entorno poligonal de los
lugares geográficos de las provincias de Granada y Almería:
Puebla de don Fadrique, Huéscar, Castril, María, Los Vélez y
Orce.
Ha introducido el acto la responsable de las actividades culturales
y comunicación, LETICIA
VARÓ, quien ha desplegado una breve y acertada ruta de lo que significa
el contenido de la conferencia
"Fábricas de
vidrio en Puebla de Don Fadrique, Castril y María en los siglos XVIII-XIX",
y ha presentado al geólogo José
Fidel Rosillo, que ha engarzado una disertación expositiva,
bien estructurada y organizada, histórico-lineal, ilustrada con abundantes
imágenes.
Lo primero, establecer la diferencia entre

Lo segundo, mostrar los objetos de vidrio y los que forman parte
del Museo de Bellas Artes (MUBAM).
Y lo tercero el animado coloquio que ha seguido a su
exposición, que ha tenido aportaciones en diálogo técnico-artístico.
La cuestión que plantea la niña es que, puesto que existen los
yacimientos accesibles de las tierras y los materiales (sílice, carbonato de
sodio y caliza) con los que se hacía y se puede hacer piezas de vidrio, ella estima
que podría recoger y llevarlas a casa y, allí, hacer artesanalmente sus propias
obras de vidrio.
La pregunta de la niña está hecha con toda lógica, con
ilusión y, en su aparente simplicidad, es una llamada a la acción y a la
invención. Es además un proyecto de futuro: piensa que se puede recuperar la
fabricación de objetos artísticos y decorativos de vidrio, desde un plano
artesanal, singular.
Punto de inflexión, de silencio antes de la respuesta.
Con razonada prudencia, le ha respondido el conferenciante José Fidel Rosillo, que sí, que es fácil
hacerse con esas tierras, pero ha expuesto las enormes dificultades, -lo que lo
hace inviable-, de poseer al efecto una instalación en casa, o de construir una
pequeña fábrica familiar, ya que los peligros de la manipulación, el consumo de
energía es altísimo y los costes muy elevados. Además de otros cuidados. Para
hacerlo mínimamente rentable se necesitaría un proyecto que, a la vez que
recuperara la identidad peculiar de los objetos históricos de vidrio de la
zona, se iniciara un camino artístico innovador en los nuevos objetos que se
fabricaran.
La niña, con visión de posibilidad, nos remite, insta y
llama, con su ejemplo e ilusión, a los especialistas todos, desde quienes
manejan los hornos hasta los historiadores y los museos, a recuperar una actividad
que desapareció en la zona hace ya casi doscientos años.
Hay que saludar con esperanzada alegría el estudio y la iniciativa
-que podemos situar con epicentro en Puebla de don Fadrique- del geólogo
conferenciante y de los miembros de su equipo, presentes esta noche en el MUBAM,
para que se recupere y sea polo de atracción y de mérito artístico por sus objetos
de vidrio, sumándose así al bosque de las secuoyas, también a las santas compartidas en rivalidad
con Huéscar, (Alodía y Nunilón), al “Cascaborra”, a las tapas… Y a todos los
habitantes que acogen con agrado a los forasteros (que denominan ‘polacos’):
porque, con toda probabilidad, con el asunto de los vidrios, aumentan los
motivos y las frecuencias para visitar la Puebla.
Un preparado y buen momento y resultado los de esta actividad.
Aplauso.
Y otro aplauso para ti, por la amenidad e interés de tu crónica sobre el vidrio, por enseñarme cosas sobre tan hermoso material que desconocía por completo, y por las fotografías, tan bonitas y coloridas.
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