Medianoche, del 14 al 15 de
julio, Museo de la Ciudad. Temperatura ambiente agradable en el jardín, marco
para un clima humano cultural y sociablemente sugestivo.
Tercera y última sesión de
“Trasnochando”. MURCIA como centro, destino y espiral.
Tres días de julio, con SØren
Peñalver, poeta y erudito, —por decir
un poco de su bagaje—, anfitrión y maestro de ceremonias en la bienvenida al
verano. Y el verano en Murcia solo permite que las reuniones sean en la noche
avanzada y al aire libre.

Artistas presentes, como la
directora de la revista “Abaniko”, Nadia Kostadinova, poeta y editora. Asisten
poetas y artistas, personas de letras y aficionados a estos eventos. No
conviene perdérselos.
Todo deslumbra ante la
naturaleza, también ante la ciudad, porque la palabra poética tiene mucho de
admiración, como este lugar de civilización
en el que se produce lo sagrado, en la huerta del origen, la naturaleza divinizada y
dignificante de Murcia. Gravita la pregunta de si seríamos capaces de emprender
los gestos fundamentales de la vida, cuando al amanecer de un nuevo día halláramos
un mundo desnudo, aún por comenzar.

SØren brinda la honorable oportunidad, en la clausura de su
“Trasnochando” 2016, incorporado en el 49ª edición del festival de Folklore en
el Mediterráneo, de Murcia, en la bienvenida al verano.
Sopla una brisa que mueve la
vegetación y hace descender, amables y deliciosas, las caricias de las
florecillas arbóreas que caen y alfombran levemente suelo, mesas y cabezas.
La responsabilidad de iniciar
la sesión —así lo dispuso SØren—, ha correspondido al Grupo de Teatro Leído “Canna brevis”, por lo que llama y presenta a
su director, Santiago
Delgado.
Breves palabras: esto se pone
en marcha.
El grueso de lecturas
poéticas que el grupo ofrece pertenecen a la creación literaria de Santiago.
Un inicio que, en la cúspide
del buen hacer, marca la pauta para quienes han de continuar el recital. Abre y
pone el listón alto, lo que obliga a no quedar pequeño en el decir y en la
dicción.
Es el turno de Pepa Alcaraz, con las “Mañanitas de
Murcia”
“Mañanitas frescas de Murcia,
del Otoño
mediado,
¡qué
gracia la vuestra y qué donaire!
acogedme
amorosas,
que traigo
en mi alma
el
cansancio largo y pesado
de tantos
y tantos soles estivales”.
Agradablemente tensa, placentera ocasión, y más aún cuando le
confiere la gracia singular y única de su lectura dramatizada.
Y concluye Pepa su intervención, que ha
estado llena de guiños y gracia al espectador, con una llamada a la lluvia, que
es más que una fábula en Murcia:
“Le oigo decir a la
lluvia mientras va cayendo.
Y suena la rima –yo la dejo- repetida
como el infinito número
de las gotas, que si entrecierro los ojos,
veo cómo caen desde arriba,
a través del cristal de mi ventana”.
Le sucede en la intervención, Juan Soriano, con tres sonetos de Santiago Delgado, de distinto color pero convergentes en Murcia: el dolor de la expulsión de los moriscos, la huerta breve del pintor Gaya, y la emoción del poeta en contemplativa mirada ante el río y el paisaje desde el balcón de Villanueva. Se evocan situaciones y personajes de mundos brillantes y desaparecidos sin clave de nostalgia.
Irrumpe en la escena la lectura en clave de furia
cordial que hace Ángela Sánchez-Lafuente, voz decidida, segura y fuerte, que
inunda el ámbito con el “Apócrifo de Al
Qartayanní”, estudioso árabe de Cartagena y Murcia, mientras contempla el
paisaje desde la montaña Cresta del Gallo, antes de partir hacia el exilio.

Ángela ha impresionado, decir "como siempre" sería restarle
mérito, pues ha sido una intérprete magnífica de la sensibilidad del
intelectual árabe que vivió entre Cartagena —de ahí su sobrenombre— y Murcia.
“Ahora hemos subido
hasta la hermosa sierra
que separa el valle mursí
de la dulce llanura que pende hacia Cartagena.
Los pinos nos dan su sombra fresca,
y la tarde, en sus copas, se pone dorada,
como dama a la que el tiempo hermosea”.

Cierra el turno, cuestión de
orden, de Canna brevis la poeta y profesora Charo
Guarino, con el poema de Santiago sobre “La Noria”, breve y al corazón.
También entrega un relato de su
—y nuestra— amiga Rosa Hernández, narración entrañable de paleras /chumberas,
de espinas, de juegos de niños que siempre son muy serios y entregados.
Y el poema inédito propio,
“Canalillo”, ha puesto broche de aromático perfume de lo inédito y regalado en
esta noche
Charo, vestida donairosamente informal, acorde
para el acto poético. (Es como hacer presente la actitud de Francisco Giner de
los Ríos, pedagogo, filósofo y ensayista, creador y director de la Institución Libre de
Enseñanza, para quien la educación y la cultura "no sólo es una
corporación de estudiantes y sabios, sino una potencia ética de la vida". Y vestía ritual para ir a sus clases).
(Tanto SØren como Santiago,
manifestaron emotivo recuerdo a las canna brevensis inevitablemente ausentes,
Diana, Leticia, Sonia y Aurora Gil, siempre presentes porque su sólido espacio
les pertenece, en la envoltura con su saber estar).
El acto continúa, —extensa ya
esta crónica, largo camino entre la noticia, la poesía y el testimonio
iluminado; imposible dar cuenta de la experiencia—, con la intervención de
poetas presentes y del estudioso inglés Robert Pocklington, traductor de los 1004
versos del poema de Al Cartayení, y que aquí ha dejado apenas unos 60—. En los
que el artista árabe describe a Murcia, en la paz de las moreras y su sombra;
así como la lluvia hace un recorrido de lugares y topónimos que, partiendo de
Murcia, se extiende a Almoradí, Callosa y Redován, para pasar a Orihuela,
Hurchillo y Arneva, y regresar por Beniel y el Raal.
(Sorprende agradablemente que
una joya de este calibre tenga traducción esmeradamente vertida al castellano).
En aquellos lejanos días, se pasaba el verano en Murcia
y el invierno en la costa, al revés que ahora, en que no es fácil soportar el
calor veraniego. (Una expresión popular sitúa y adjudica el supremo e
inequívoco amor: “Yo, por ti, pasaría un agosto en Murcia”].
Entre los que pueblan el
atril, —siento el olvido de nombres—, hay mujeres poetas de notable
inspiración, como Teresa.
También interviene una mujer
malagueña afincada en Murcia, que recita el himno a la Fuensanta.

Gracias, Juan, por el tiempo y el cariño que dedicas a las crónicas culturales. Una joya impagable.
ResponderEliminar