Un esfuerzo para no derramarse en la
dispersión. Trabajo interpretativo (TFG) para un final que es el principio.
PROGRAMA
· Sonata para clave y flauta.- J. S. Bach
· fantasía sobre “Carmen” de Borne.
· Sonata en re mayor, para flauta y piano. Prokofiev.
Piano: Mónica
Iniesta
Conservatorio Superior,
Murcia
Durante el mes de
junio se suceden todos los días laborales, continuamente, este tipo de
conciertos de Graduación, en el Conservatorio Superior de Murcia, de todos los
instrumentos musicales y especialidades.
Señalábamos en la ‘entrada de blog’ anterior que había otros conciertos de flauta-piano, aunque aquí citáramos solo dos. (Convendría hacer válida la agenda y dedicarle días el año
que viene).
La asistencia al Conservatorio Superior de Música de Murcia,
se ha prolongado en la audición de otro concierto para flauta y piano. Hoy estamos
aquí y escuchamos la voz de la flauta.
Es inevitable la inquietud (‘nervios’) en los jóvenes
intérpretes, por responsabilidad y por jóvenes, cuando llegan a este momento de
la Graduación. Emociona verlos tan
entregados.
Así, Lorena Fernández, intérprete, artista sobria, que
había elegido un atractivo programa, para mostrar técnica gestual y estudio, se
ha mostrado elegante y cuidadosa, sin arrebato, buscando una vigorosa
expresividad. El intercambio se acompaña en la instrumentación contenida y
coordinada de flauta y piano. Surge la agitación pues sin conmoción no hay demanda. Como dicen los músicos y es verdad: esto empieza ahora.

La fantasía sobre “Carmen”, de Bizet, arreglada por Borne.
El piano ha actuado de explorador del camino, posibilitando los momentos de virtuosismo
interpretativo de la flauta. Prevalece el instrumento agudo, a fin de crear una
atmósfera ligera, aérea.
Y la sonata en Re mayor, para flauta y piano, es el broche
de oro. La genial Sonata de Prokofiev que nació en la flauta.

No pueden ser más distintos los tres autores elegidos por Lorena
Fernández para su graduación. Entre todos completan el retrato de un
fragmento del siglo XX. Ha hecho que se dé una conjunción casi perfecta de
sonoridad, de equilibrio, a la vez que resalta con nitidez los puntos
emocionales.
Sorpresa, emoción, trasladar la mente a un mundo de
sensaciones donde el placer por lo intenso, lo delicado o lo provocador deja un
agradable recuerdo: la música ya nos pertenece en la evocación.
Asistir a estos recitales/conciertos es como mirar a través
de un caleidoscopio conceptual e interpretativo, que amalgama referencias de
época complejas, y no sólo musicalmente hablando.

Cada vez es más
difícil seducir en un mundo en el que escasean los iconos capaces de conquistar
a nuevas generaciones de oyentes. Aun así, no flaquea el ánimo entre quienes
completan ahora su formación académica superior: es momento de seguir
alimentando el fuego, pues la música nunca acaba.
Meditación a modo de complemento abierto.-
A los profesores, en sus instituciones docentes, hay que
agradecerles que despierten y estimulen en las intérpretes de instrumento y especialidad
el gusto por la música, les ensanchen su arte y su repertorio, -en este caso
navegamos con la flauta-.
Y agrada contemplar cómo las jóvenes flautistas disfrutan
con las obras de cada programa, lo que propicia inevitablemente el placer a los
demás. Sobran los titubeos. Necesitan de cabezas poderosas e inspiradas para
labrar su carrera. Tienen ante sí el desafío de abrir su música a la sociedad,
de perfilar su arte de manera tal que lo disfrute la gente.
Los nombres de quienes concluyen esta etapa de formación, hoy
en primer plano, se inscriben como miembros de una generación pujante y
protagonista, junto a sus otros colegas de generación en otros estudios. No son
casos aislados, son artistas de musicalidad innata que representan la pujanza
de la vida musical.
La cuestión es si hay caminos y vehículos para transitarlos
en el sentido que se pretende.
A los músicos les pasa como a los poetas: se dedican a esto
por necesidad íntima, aunque se impone conseguir la subsistencia estructural que
no se desvanece. El mundo poético de las imágenes sonoras movidas por el viento
de la vocación. También ayuda la fuerza y la sensibilidad para adentrarse en
los territorios más profundos de musicalidad, tesoro de los que poseen la
capacidad de trascender a la individualidad efímera del divismo.
Por el camino habrán quedado horas empleadas en el estudio y
falta de sueño, también el disfrute de la música en solitario o en conjunto y
la prueba de haber tocado ante un público fiel. La música, ya se sabe, se crea
y se interpreta para inundar el aire y ser compartida.
Saben
y sienten que la música clásica es una forma de arte destacada en relación a
otras músicas, sin que ello refleje arrogancia ni desprecio. La
diferencia no está solo en la dedicación horaria sino en las condiciones de
capacidad que no todos los músicos poseen.
Para ser músico conocido como ‘clásico’ es indispensable más
preparación y ensayo que para tocar la guitarra acústica en un grupo de rock.
Pero que quede claro y patente: la música es música en
cualquier género. ¿Queda tiempo para la diversión? Hacer música está dentro de
lo divertido. Cualquier sonido a que podamos llamar Música.
Muy interesante, entre otras cosas, tu comparación con la necesidad de escribir poesía, referida a la música. Y que la clásica, en concreta, sea superior a otras formas musicales, sin que ello suponga menoscabo para las demás. He recordado leyédolo a un tio mío, melómano total, que siempre exclamaba con mucho énfasis y total y convencimiento: " ¡ La música que lleva letra o palabras ya o es música! Son... cancioncillas.". Exageraba un poco, claro, porque con eso excluia como arte, por ejemplo, a la ópera, pero lo he recordado y aquí dejo constancia de ello, en su recuerdo.
ResponderEliminarTú, como siempre, evocando sensaciones...
Qué bonito buscar ejemplos de flauta para mis alumnos y encontrar tu escrito. Me encanta Lorena.
ResponderEliminarFD: La pelirroja del flautín :P